Los vínculos entre el son y la rumba son significativos en la música cubana. El son combina elementos de ritmos españoles con instrumentos afrocubanos, con una influencia que se ha extendido a otros géneros de la música caribeña.
Por otra parte, la rumba es un estilo de baile que al igual que el son se fusiona con la música afrocaribeña. Ambas son parte inevitable de la riqueza cultural de la Isla y reflejan la herencia cultural y artística de las comunidades afrodescendientes de la región.
En Ignacio Piñeiro están presente el son y la rumba como elementos de creación que a través de los años el Septeto Nacional, que lleva su nombre, revitaliza para no dejar morir el legado artístico sonoro del autor de “Échale salsita“.
Con la determinación de mantener vivo el legado de Piñeiro el Teatro de Variedades América, de la calle Galiano y Neptuno, celebrará el sábado 30 de agosto, a las 5 de la tarde, el espectáculo Un son para un rumbero, con las actuaciones del Septeto Nacional y la agrupación Rumberos de Cuba.
El domingo 31 el jubileo a la rumba y al son en el propio coliseo de Centro Habana volverá en igual horario y tendrá como invitado a la agrupación Jelengue, caracterizada por diversificar vocalmente su timbre ya que como todos cantan, sus solistas tienen la posibilidad de interpretar cualquier pieza convirtiéndose en dúos, tríos, uno y hasta dos cuartetos, según lo requiera la instrumentación o el arreglo.
De la música bailable recrean la guaracha, el son, el chachachá, el danzón, el bolero y en ocasiones incluyen el mambo y el changüí, así como también interpretan géneros de la música latinoamericana, como la cumbia, el merengue y fusionan diferentes géneros, como es el caso de la versión de “Cachita“, del puertorriqueño Rafael Hernández, en la que insertan una “parla” al estilo del rap sin desvirtuar la composición original.
Esta versión fue muy difundida por las emisoras radiales del país e incluso alcanzó el primer lugar en el hit parade de la Discoteca de Radio Progreso.