Fecha de Publicación: 2020-05-19 15:41:36

Estos acertados versos del Indio Naborí, nos dibujan con palabras un fiel retrato del apóstol de Cuba, a quien honramos hoy cuando se cumplen 125 años de su caída en combate en Dos Rios.
Fue Martí maestro, periodista, combatiente político que, de manera infatigable estudió, y escribió acerca de todo lo humano que ocurría en el mundo de su época: crónicas magistrales de las más diversas naciones de Europa, del mundo, incluidas, desde luego, sus maravillosas descripciones de la España de entonces y sus acertadas predicciones sobre los Estados Unidos.
Con solo 16 años concibió el apóstol un concepto de patria que aún hoy no ha sido superado "El amor, madre a la patria / No es el amor ridículo a la tierra, / Ni a la yerba que pisan nuestras plantas; / Es el odio invencible a quien la oprime, / Es el rencor eterno a quien la ataca".
Hijo de América, la soñó como la patria grande, universal y única “injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser de nuestras repúblicas”. Escribió de la unidad americana: “Y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”. Hombres de la talla de Fidel, Chaves, Evo, Lula levantaron como banderas las ideas del gran visionario que tanto se adelantó a su tiempo y les abren caminos.
La dignidad de su conducta se entiende cuando se toma en cuenta que no era un guerrero, pero tenía conciencia de que la guerra constituía una necesidad objetiva para la independencia de Cuba, y comprendía que debía ser el primero en el campo de batalla. Es esta la raíz de la tragedia de su caída en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895, apenas iniciada la guerra que él preparó y convocó. En ello está la esencia de su virtud educativa, la prueba definitiva de la consecuencia de su vida.
“En la cruz murió el hombre en un día, pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días”. José Martí
Editado por Francisco Martínez Chao