Fecha de Publicación: 2018-12-20 08:11:14

Con "Pequeña Serenata nocturna", de Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791), comenzó el jueves pasado el concierto de la Orquesta de Cámara de La Habana dirigida por el maestro norteamericano Joel Revzen, con el pianista cubano Aldo López-Gavilán Junco como solista. Un acontecimiento singular en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, en el advenimiento del 500 aniversario de la ciudad habanera.
Muy apasionado en la dirección orquestal, los asistentes pudimos constatar la valía de este maestro de talla mundial. Director Asistente de la Orquesta de la Metropolitana Opera House de Nueva York y director artístico del Festival Classical Tahoe de Nevada, es un hombre humilde que expresó con vehemencia sus impresiones acerca del concierto y agradeció la oportunidad de estar en La Habana. El también productor discográfico y exitoso director de grandes óperas puso a prueba el talento de las jóvenes de la Orquesta de Cámara de La Habana, dirigidas por la maestra Daiana García. La velada continuó con "Serenata para cuerdas en mi menor", op. 20, de Sir Edward Elgar (1857 – 1934), el "Concierto No. 5 en fa menor", BWV 1056, de Johann Sebastián Bach (1685 – 1750), la "Sinfonía para cuerdas No. 4", de Libby Larsen (1950) interpretada por primera vez en Cuba, y finalizó con "Viernes de Ciudad", de López-Gavilán Junco (1979).
La selección de los temas fue colegiada entre el maestro y la directora de la Orquesta quienes combinaron, equilibradamente, obras desde el barroco hasta la contemporaneidad para aportar una variedad temática y estilística a la ocasión que gustara a todos, según nos confesó el director orquestal.
"Pequeña Serenata nocturna" fue un gran comienzo. Alegre, audaz, melódica, fue suficiente para mostrar la ejecución magistral de la Orquesta de Cámara de La Habana. Según nos comentó su directora, esta obra no forma parte del repertorio de este conjunto, pero sí ha sido dirigida por el maestro Revzen en otras ocasiones. Por su parte, "Serenata para cuerdas…", de Elgar, autor romántico, destacó por su dramatismo dado los contrastes en la intensidad y la altura de las notas. En este inglés, se percibe una impronta impresionista. La melancolía y los guiños mozartianos resultaron muy llamativos.
Por otro lado, la composición del barroco Bach se caracterizó, en la interpretación, por un ritmo fluido propio de la adaptación al piano de una obra compuesta para clave. Su "Concierto No. 5 en fa menor", BWV 1056, tuvo como solista a Aldo López-Gavilán, quien brilló con su interpretación del maestro alemán.
Una novedad para la escena cubana fue el estreno de la sinfonía de Libby Larsen, autora contemporánea de mucho reconocimiento internacional y que resultó, según confesó Daiana García, un reto interpretativo para la Orquesta de Cámara de La Habana. Apenas tres ensayos fueron suficientes para lograr la maestría escuchada. «La pieza es corta —solo tres movimientos— pero muy intensa», nos comentó. Ciertamente, requiere mucho virtuosismo. Fue necesario preparar la obra por grupos de instrumentos a fin de lograr captar el espíritu de la compositora y de ejecutar con alto vuelo una pieza que remite por el trabajo de las cuerdas, en especial de los violines, a autores como Vivaldi o el cubano White.
El cierre del concierto quedó en las manos de Aldo López-Gavilán quien interpretó su pieza "Viernes de Ciudad". Esta es una pieza conocida por el público y representó, dentro del conjunto de las obras seleccionadas, el modo compositivo e interpretativo de las nuevas generaciones de músicos. El cubano puso más que su talento. La obra se sintió cubana, deudora de una tradición pianística nacional aunque con la impronta de autores europeos como Liszt y Chopin.
En un momento del concierto, la maestra Daiana García agradeció la presencia del director Joel Revzen y la oportunidad de dirigir su orquesta. Por su parte, el músico reverenció la maestría de dicho conjunto de cámara y manifestó su deseo de volver a Cuba a quien amaba desde ahora.
Al preguntar acerca de las impresiones que ha dejado el concierto, López-Gavilán manifestó su satisfacción: «Es un gran privilegio, un gran honor tener a este gran músico acá», expresó con verdadera emoción a lo que añadió «estoy muy contento. Esto es un abrir las puertas, él quiere regresar» –refiriéndose a Revzen.
Por su parte, el norteamericano, comentó que: «Amé mucho trabajar con Aldo, y con esta orquesta maravillosa. Porque no solo son músicos fabulosos sino que todos tocan con el corazón. Respecto a la selección de las piezas, la hice de acuerdo con Daiana. Quisimos interpretar música de diferentes lugares, empezando por Bach (barroco); también tocamos romántico, con Elgar; clásico, con Mozart, y música contemporánea con Larsen y Gavilán. Quisimos buscar un equilibrio que gustara a todos y espero que lo hayan disfrutado».
El público aplaudió largamente a estos músicos que interpretaron ricamente las composiciones escogidas para la ocasión. Los que asistimos al concierto pudimos sentir su pasión, la maestría de la Orquesta, la intensidad de la dirección orquestal y la riqueza de matices en la ejecución de López-Gavilán Junco.
Escrito por M. Martús