Fecha de Publicación: 2018-10-12 09:36:05

«…el sueño se hace a mano y sin permiso
arando el porvenir con viejos bueyes...»
SILVIO RODRÍGUEZ ‟Llover Sobre Mojado‟
Llueve sobre mojado, pero es necesario decirlo una y mil veces hasta que se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.
Esta medida injusta, demencial y genocida, es una suerte de daga que intenta cercenar la existencia nacional, propósito que no ha alcanzado por la férrea voluntad del pueblo cubano, y su inteligencia y la de su dirigencia histórica; así como por la solidaridad de la comunidad internacional, entre otras razones.
Todos los sectores de la sociedad cubana sufren los estragos de agresión desembozada y criminal. A esa avalancha no escapa el movimiento cultural del país y como parte de él, la música.
Algunos ejemplos de ese atentado permanente contra uno de los elementales derechos del ser humano son conocidos y otros faltan por conocer, pero en ambos casos, a riesgo de ser reiterativos, deber citarse de nuevo.
Póngase por caso el tema del intercambio comercial, los tropiezos que lo dificultan y las implicaciones que la pragmática imperial representa para la parte cubana.
Subrayemos, por ejemplo, que las presentaciones en vivo de músicos cubanos, que se realizan en Estados Unidos, tienen que ser con carácter de intercambios culturales, sin que medien contratos comerciales entre las partes. Las empresas cubanas no obtienen beneficios económicos y se afectan al no poder comercializar esas agrupaciones en otros mercados durante el período de intercambio, por lo que queda claro que en el intercambio cultural con EE.UU. se mantiene invariable el bloqueo económico y comercial que nos impone.
Por otra parte, la extraterritorialidad del bloqueo impide la promoción, difusión y comercialización de nuestros talentos y ha limitado el disfrute de nuestra música por las amplias masas poblacionales de todos los continentes del planeta. Este mercado es dominado por grandes transnacionales, controladas en lo fundamental por capital estadounidense, y en el caso particular de la llamada música latina, por mafias dirigidas por sectores miamenses, que controlan los circuitos de promoción y exhibición de los artistas de nuestro continente.
Para ilustrar las afectaciones por este concepto puede citarse el caso específico del Instituto Cubano de la Música (ICM), en el reporte que presentará Cuba ante la ONU en fecha próxima, en el periodo que se evalúa. Esta entidad realizó 15 intercambios culturales en territorio de EE.UU. La cantidad de músicos cubanos que participaron fue de 122; prestigiosas agrupaciones musicales cubanas realizaron presentaciones en varios escenarios de ese país, y se estima que, de haber firmado contratos por estas presentaciones, a precios comparables con los de ese mercado, el importe de los mismos pudo ser de 1690.0 MUSD.
Se estima que el potencial de exportación de las agrupaciones musicales del ICM en el mercado de EE.UU. pudiera alcanzar los 5000.0 MUSD anuales, si no existieran las restricciones del bloqueo.
Esta es una nota tomada al vuelo, ya que situaciones similares afrontaron la Empresa Egrem, la Agencia Clave Cubana y la Agencia de Representación Artística Musicalia, ambas de ARTEX, que no pudieron concertar contratos o se vieron forzadas a realizar acciones de intercambio cultural en condiciones adversas
No obstante, los artistas cubanos permanecen firmes, continúan en la brega, como expresó recientemente el cantautor cubano, Israel Rojas, director de la agrupación Buena Fe: «…asumimos el reto y hacemos nuestro mayor esfuerzo para que los temas que hagamos lleguen a la mayor cantidad de público posible dentro y fuera de Cuba».
Esa es la voluntad del pueblo cubano, la que nos permite resistir a pesar de casi sesenta años de hostilidad acrecentada y es la fuerza que nos permitirá vencer en esta batalla vital por nuestra existencia.