Hay instrumentos que, cuando caen en las manos de un verdadero maestro, dejan de ser metal y válvulas para convertirse en seres vivos. El trombón, rotundo y poderoso, suena cual susurro, cuando le ejecuta Jesús Aguaje Ramos Redonet, músico cubano que hace de su trombón un narrador de emociones y de historias, cargadas de ternura, fuerza y cubanía.
Nacido en 1951 en la occidental provincia de Pinar del Río, comenzó sus estudios musicales en la Escuela Nacional de Arte y durante su carrera ha sido miembro de diversos conjuntos, incluyendo Estrellas de Areito, Buena Vista Social Club y Afro-Cuban All Stars.
Su sonido se distingue por un fraseo cálido y elegante, capaz de recorrer desde la picardía del son hasta la intimidad del bolero. En cada interpretación deja la huella de una personalidad musical profunda, que combina virtuosismo técnico con una sensibilidad extraordinaria.
Aguaje no toca solo notas: construye paisajes sonoros que invitan a viajar por la memoria afectiva de la música popular cubana.
Más allá de su brillante carrera como instrumentista, Aguaje se vincula a agrupaciones y proyectos, convertidos en referencia de autenticidad y prestigio. Su presencia ha sido esencial en formaciones donde el trombón, bajo su guía, adquiere un protagonismo insoslayable, en tanto aporta matices que enriquecen el tejido musical y elevan la experiencia de quien escucha.
Jesús Ramos encarna la esencia de un músico íntegro: disciplina, pasión y entrega total al arte. Su trombón trasciende como voz colectiva, que une tradición y modernidad, al rescatar lo genuino del son y, al mismo tiempo, proyectarlo hacia nuevas generaciones.
Su legado ya está escrito en la historia de la música cubana, no solo por su interpretación, sino por lo que ha transmitido: la certeza de que la música, cuando nace del corazón y de la raíz, se convierte en patrimonio vivo.
Foto: Tomada de www.billets.ca