Fecha de Publicación: 2020-07-01 08:04:30

Era un día caluroso aquel 30 de junio de 1930 cuando en el poblado de Güines, en la entonces Habana, nació Federico Arístides Soto Alejo, a quien con el pasar de los años todos los cubanos llamarían Tata Güines, el creador de una música febril y alucinante que hizo historia y que dejó una huella indeleble en la música popular cubana.
Nacido en familia de músicos populares, Tata Güines se ganó tocando el título de rey de los tambores, pues era un tumbador por excelencia, por cuyas venas fluían la rumba y la conga, nutriéndolo desde que, aún niño, tocaba su cajón de limpiabotas en los bembés de su barrio natal.
Muy temprano fundó su primera orquesta y más tarde, a partir de la segunda mitad de los años 40 integró las mejores agrupaciones musicales del país. En los 50 actúa con notable éxito en Nueva York, donde comparte escenario con rutilantes estrellas como Josephine Baker, Frank Sinatra, Maynard Ferguson y Los Chavales de España, con los que grabó la pieza "No te puedo querer".
Luego de su regreso a Cuba en el año 1960, actuó con los mejores artistas de la época, con muchos de los cuales grabó discos inolvidables. En 1964 fundó Los Tatagüinitos. Un momento fantástico de aquellos años de esplendor de la creación musical popular cubana fue el concierto que ofreció con la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Manuel Duchesne Cuzán, con la que interpretó su obra “Perico no llores más”, la que arrasaba por aquel entonces en los bailes y fiestas populares. También acompañó al gran guitarrista y compositor Sergio Vitier en su obra “Ad Libitum”, que bailaron Alicia Alonso y Antonio Gades.
Realizó giras por California, Chicago, Miami, Puerto Rico, Panamá, Venezuela, Colombia, México, Martinica, Montecarlo, Suiza, Bulgaria, Hungría, donde participó en el Festival de Jazz; Unión Soviética, Finlandia, España y muchos otros países.
La muerte lo sorprendió el 4 de febrero de 2008 en su amado Güines, lo que fue una notable pérdida para la cultura de Cuba. Es recordado por su obra, y su legado crece con los nuevos valores de la percusión que llevan al mundo nuestro arte.