
De la mano de la música, Amanda Feijoó hace que la flauta esparza sonidos al aire. Cada melodía tiene colores diferentes y sus sueños de niña crecen en cada nota.
Como otros alumnos del Conservatorio Alejandro García Caturla, en el oeste capitalino, las musas la encuentran ensayando piezas del pentagrama mundial, estudiando asignaturas escolares y hasta como parte del Coro Diminuto, dirigido por la maestra Carmen Rosa López.
Cuando apenas podía cargar su pesada mochila y cuidar su instrumento musical, a Amanda la despertaron otros duendes traviesos. Sus manitos comenzaron a delinear palabras y le nacieron historias y poemas.
Ella le contó a Radio Cadena Habana que comenzó a escribir a los nueve años y su primera obra fue un cuento, titulado “El pingüino explorador”, luego descubrió la poesía en Sexto Grado.
Por su parte, el nivel de Secundaria Básica la acercó al taller infantil de la cátedra de Literatura de la Casa de Cultura del municipio habanero de Marianao. Así refiere la talentosa niña: «Encontré un mundo nuevo de historias y fantasías, que, de la mano de la profesora-instructora Ana Luz de Armas, me permitió hacer crecer mis sueños como escritora. Ha sido muy bonito, realmente».
La pequeñita ha escalado varios peldaños con la guía certera de sus padres y de valiosos profesores en la enseñanza artística. Como a otros menores de nuestro país, este período de aislamiento en cada hogar, para evitar contagios por Covid-19, les garantiza salud y muchas otras satisfacciones, que ya pueden contar muy parecido a como lo hace Amanda:
Cuando supe que no podía ir a la escuela, me puse un poco triste porque no podía ver a mis amigas, ni compartir con ellas. Tampoco podía continuar con mis clases de música, que me encantan.
Entonces no perdí tiempo y comencé a leer, dibujar, hablar con mis amigas por teléfono, practicar mi instrumento, que es la flauta. Asimismo, hicimos videos desde la casa que se programaron en la televisión cubana, orientadas por la profesora de canto coral.
No hay dudas de que las horas de Amanda Feijoó parecen las de un mago que juega con el tiempo. Y mucho le agradece a la iniciativa del taller literario infantil de abrir un espacio en Facebook para mantener informados a los integrantes y a todo el que desee sobre novedades de las letras, así como para publicar obras de sus miembros.
Y hasta un concurso a través de la telefonía fija y las plataformas digitales ha mantenido la unión entre instructoras y alumnos. Amanda asegura que ha sido muy útil:
La idea de publicar en el perfil de Facebook, “Pequeños escritores”, debe mantenerse para continuar comunicándonos y utilizando las redes sociales de manera muy provechosa.
Esta etapa tan prolongada me inspiró a escribir varias obras y una de ellas es un poema que pienso musicalizarlo. Se titula “El señor tiempo”.
Y se fue el tiempo.
Se fue.
En las horas se extravió.
Ya más nunca lo encontré.
Como en juegos, se escapó.
Mis ojos pudieron ver que se iba tropezando
y por mucho que corrí, no podía yo alcanzarlo.
Así pasaron semanas, después meses, luego años.
Cada instante lo viví, unos buenos y otros malos.
Así se fue el señor tiempo, con su reloj en la mano,
transitando, día a día, los lugares más lejanos.
Esta estudiante del Conservatorio Alejandro García Caturla continúa preparándose sin salir de su casa para cuando reinicie el curso escolar y hoy se siente feliz porque nada puede abrumarla.
Los familiares, profesores y amigos de Amanda Feijoó esperan su nueva obra para ver cómo se dibuja en su carita una bella sonrisa.
Coro Diminuto: Desde mi casa