De regreso a la aldea es la segunda producción discográfica del joven pianista guantanamero Ernesto Oliva, músico cubano que defiende sus raíces desde la contemporaneidad perpetuando estilos y formatos que develan su excelente formación académica.
El álbum en formato DVD, compila el concierto realizado en la Basílica Menor del convento de San Francisco de Asís, del centro histórico habanero; donde el talentoso pianista comparte escenario con la Camerata Romeu bajo la batuta de la maestra Zenaida Castro, interpretando con elegancia y maestría piezas musicales que resaltan nuestra identidad, fusionando los estilos clásicos y popular de la denominada tierra del Guaso.
Temas musicales de estreno y otros ya conocidos grabados en su ópera prima, se incluyen en De regreso a la aldea, en ésta ocasión con arreglos novedosos para orquesta de cuerdas, en un DVD de excelente factura sonora.
La placa corresponde a la casa discográfica Bis Music, contó con la dirección de Mayra García, la producción general de Mariana Peraza y el ingeniero de sonido fue Daniel Legón.Todos bajo la producción musical de la relevante directora de orquesta Zenaida Castro y el talentoso pianista Ernesto Oliva.
De la maravillosa experiencia Oliva comentó para Radio Cadena Habana la emisora de la música cubana, donde siempre se siente agasajado:
«De regreso a la aldea ha sido una experiencia extraordinaria, el retorno a mis raíces, la identidad que me hace crecer y ser más auténtico con aquello que sueles emprender, cuando se trata de Arte. Por otra parte el álbum también muestra las experiencias adquiridas no sólo desde el piano, sino también con los pequeños formatos, la orquesta sinfónica y de cuerdas».
El reto
«El reto fue llevar mi música a cada uno de estos formatos, así como también escribir géneros populares de mi tierra guantanamera como el nengón , el changüí y el quiribá. Porque nunca antes se había llevado éstos géneros a la música de concierto. También por primera vez se siente una construcción compositiva musical, que puede darse a conocer en la denominada música de concierto. Y finalmente es un reto para cualquier músico; porque exige el hecho de la lectura hacia nuevos ritmos, el conocimiento de cada uno y la información cultural que representa en el contexto de cada artista. Todo ello se enriquece con el valor de poderlo interpretar».
Para el destacado músico cubano, la maestría interpretativa de Zenaida Castro Romeu y su camerata en el concierto, los condujo a un camino genuino y una guía extraordinaria en la ejecución de las instrumentistas que participaron, lo que define como un todo único la música.
¿Te sientes identificado con estos estilos?
«Yo no me atrevo a apostar por un estilo específico, pienso que nutrirme de cada uno me enriquece como músico y compositor. La fluidez de la música popular es necesaria y muchas veces solemos aprender por transmisión oral. Conocer sus funciones de donde viene cada ritmo y bailes es importante.Yo digo: …Si lo bailas, lo cantas y lo tocas. Dejar fluir eso a través de la información, la experiencia sonora y cultural que vas adquiriendo, hace que sea más rica la mezcla de todo lo que aprendes en la academia.Éste fenómeno es el resultado híbrido de la música popular y de concierto, cosa que no es nueva pero si existe en mi una autenticidad; porque nunca más se había escrito de la música popular guantanamera en el contexto de la música de concierto, por eso considero que es mi aporte a la música popular y de concierto cubana».
Con la expectativa de que ambos estilos sonoros crezcan a la vez, el pianista y compositor Ernesto Oliva se proyecta en los escenarios de Cuba y el mundo mostrando su formación sólida y un trabajo extraordinario como intérprete , compositor, gestor cultural y pedagogo, una de las cualidades que más disfruta además del respeto a su identidad nacida en la zona más oriental de Cuba, a la que denomina su aldea.
Foto: Lilien Trujillo
