Emilio del Monte Valdés: el latir cubano hecho percusión

Emilio del Monte Valdés

En la música cubana, donde el tambor habla más que las palabras y el ritmo define la vida de barrios y plazas, nacen figuras que llevan el pulso de la Isla en la sangre. Una de ellas es Emilio del Monte Valdés, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de maestría y sensibilidad rítmica. Su percusión no es solo acompañamiento: es conversación, memoria y energía que conecta tradición y creatividad.

Emilio del Monte Valdés nació en La Habana el 7 de febrero de 1941, en un momento en que la música cubana se encontraba en plena efervescencia, entre sones, rumba, danzón y otras expresiones populares con influencias internacionales. 

Desde joven se sintió atraído por los tambores y las percusiones menores, descubriendo pronto su capacidad para generar matices sutiles y al mismo tiempo un poderoso impulso rítmico. Esa combinación de técnica y musicalidad lo llevó a convertirse en uno de los percusionistas más respetados de su generación.

A lo largo de su carrera, Emilio del Monte Valdés ha participado en diversas agrupaciones y proyectos que han marcado hitos en el arte sonoro de la mayor de Las Antillas. Su estilo destaca por la claridad en los patrones rítmicos, la creatividad en los arreglos y la sensibilidad para dialogar con otros instrumentos, ya sea en contextos de son, jazz afrocubano o música de concierto. 

Más allá de la ejecución, su influencia también se ha extendido a la enseñanza, formando a nuevas generaciones de músicos en la interpretación de percusión tradicional y contemporánea.

El legado de Emilio del Monte Valdés no se limita a los escenarios: su presencia en estudios de grabación, conciertos y proyectos pedagógicos ha contribuido a preservar y difundir la riqueza del ritmo cubano, conectando la herencia de los barrios con la profesionalización de la percusión en la Isla. Cada golpe de tambor que ejecuta es, en esencia, un homenaje a la historia musical criolla y a la fuerza de su identidad cultural.

Recordar a Emilio del Monte Valdés es celebrar a un músico cuya vida y obra demuestran que en la percusión habita no solo el compás, sino también la memoria, la creatividad y la pasión por la música cubana. Su nombre sigue resonando con fuerza en la tradición rítmica de la Isla y en el corazón de quienes sienten el tambor como lenguaje universal.

Foto: Tomada de Discogs

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