“Danza Viva en Plaza”: gesto de memoria y futuro

Danza Viva en Plaza

El evento teórico-práctico Danza Viva en Plaza,  celebrado en el Jazz Salón de la Casa de Cultura de Calzada y 8, como parte de la Semana de la Cultura del territorio, devino espacio de reflexión, homenaje y taller vivo sobre la escena folclórica cubana contemporánea.

Organizado por la instructora Yesabel García de la Cruz, jefa de la cátedra de danza de la institución, el encuentro reunió a figuras emblemáticas de la pedagogía y la creación danzaria, estudiantes, niños, aficionados y especialistas, en una jornada donde la teoría dialogó de tú a tú con el cuerpo, la música en vivo y la emoción compartida.

La cita estuvo dedicada a la MSc. María del Carmen Borroto Alfonso, metodóloga, fundadora y exdirectora del Centro de la Danza de La Habana y actual asesora escénica de la compañía Ban Rarrá, en un merecido reconocimiento a décadas de labor en la formación y acompañamiento de generaciones de bailarines e instructores de arte.

Entre anécdotas de trabajo conjunto, referencias a los seminarios en esa misma Casa de Cultura y evocaciones de la antigua Escuela Nacional de Instructores de Arte (ENIA, graduación del 83), colegas y alumnas destacaron no solo su trayectoria profesional, sino también su impronta humana, su capacidad de “estar siempre” allí donde la danza y la comunidad la necesitan.

Las palabras de quienes compartieron misiones internacionalistas, procesos de montaje y talleres con Borroto dibujaron el retrato de una maestra que ha sabido tender puentes entre la base comunitaria y los circuitos profesionales, entre el salón de ensayo del municipio y los grandes escenarios. Ese hilo afectivo hizo del homenaje un acto entrañable, donde el orgullo de ser instructores de arte se afirmó como identidad y plataforma de creación.

Teoría en movimiento: pensar la danza folclórica hoy.

 El corazón teórico del encuentro estuvo a cargo de la MSc. Addis Cárdenas Paredes, jefa del Departamento de Danza Folclórica de la Universidad de las Artes (ISA), quien impartió un taller–conferencia bajo el eje  “Una mirada contemporánea en el discurso escénico de la danza folclórica cubana”.

Cárdenas insistió en la necesidad de sostener la tradición desde la esencia de nuestras raíces, sin renunciar a la innovación y a los lenguajes que hoy dialogan con las nuevas generaciones.

En un intercambio pensado para un público diverso —donde coincidieron estudiantes, niños, portadores de tradiciones y aficionados— la especialista problematizó la reiteración de fórmulas coreográficas, estructuras narrativas y códigos visuales en buena parte del repertorio folclórico, y señaló el desafío de responder a las demandas de un espectador contemporáneo sin perder el anclaje en la memoria cultural.

Se mencionaron compañías como el Conjunto Folklórico Nacional de Cuba, Ban Rarrá y Raíces Profundas,  que han logrado romper con la “meseta” del discurso escénico tradicional, asumiendo riesgos estéticos,  incorporando otros sonidos —del pop al jazz y el rock— y construyendo relatos más complejos sobre la identidad afrodescendiente y popular.

Investigación–creación y discurso escénico.

Uno de los ejes más debatidos fue el de la investigación–creación como metodología para renovar la escena folclórica cubana. A partir de referencias a teóricos como Ramiro Guerra, Walter Benjamin y Jean Baudrillard, Cárdenas explicó la importancia de comprender la danza como representación y no como copia literal de la realidad religiosa o comunitaria, subrayando que el creador tiene libertad —y responsabilidad— para resignificar los códigos rituales, los gestos y las musicalidades en función de la escena actual.

Se discutieron nociones como originalidad, simulacro, reelaboración de la tradición y transdisciplinariedad, así como la urgencia de integrar la música, las artes visuales, la dramaturgia y el pensamiento crítico en el proceso de creación coreográfica.

La intervención de otros especialistas presentes apuntó a la necesidad de sostener un cuerpo teórico sólido que acompañe las apuestas renovadoras, retomando el legado fundacional de figuras como Rogelio Martínez Furé y el trabajo de campo del Conjunto Folklórico Nacional, pero proyectándolo hacia las preguntas del siglo XXI.

Niños en escena: taller, ritmo y vivencia

La dimensión práctica llegó de la mano de la MSc. Daysi Villalejo Pérez, ex primera solista del Conjunto Folklórico Nacional de Cuba y profesora del ISA, quien ofreció un taller con niños y jóvenes de la compañía infantil Paso a Paso. Con especial énfasis en la comprensión rítmica —incluida la complejidad de esquemas como los “tres tambores batá”—, la sesión permitió observar de cerca el proceso de apropiación que niñas y niños realizan de un universo musical y corporal que, en principio, no les resulta sencillo.

La maestra destacó las potencialidades de desarrollo que percibió en los participantes y valoró la experiencia como un laboratorio breve, pero significativo, tanto para los menores como para ella misma, al trabajar con “una diversidad de niños de diferentes tamaños”, energías y niveles de experiencia.

La demostración de bailes yorubas, acompañada por la agrupación musical Obba Ilu, completó ese acercamiento vivo a la tradición, donde el canto, el toque y el movimiento corporeizaron muchos de los conceptos debatidos en sala.

La Casa, la comunidad y la cultura que sigue.

La presencia de la actriz, narradora oral e instructora de arte Ana María Paredes, directora del grupo Palabras Andantes y moderadora del evento, añadió otra capa de sentido al encuentro.

Paredes, a quien se dedica la jornada cultural, compartió su relación vital con el arte —“mi libro de cabecera”— y la necesidad permanente de preguntarse qué puede decir el teatro sobre lo que duele, alegra o hace reír. Sus palabras, cruzadas por años de militancia cultural, enlazaron la danza con la escena dramática y con la vida cotidiana de un público que, desde la infancia, encuentra en estos espacios un lugar para mirarse y reconocerse.

“Danza Viva en Plaza” dejó la impresión de un territorio en movimiento, donde tradición e innovación ya no se leen como opuestos irreconciliables, sino como polos de una misma búsqueda: cómo contar, desde el cuerpo, la compleja realidad cubana de hoy sin renunciar a la profundidad de sus raíces. Entre conceptos, talleres, tambores y homenajes, quedó claro que la danza en Plaza no solo abre la Semana de la Cultura: también abre preguntas, caminos y futuros posibles

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