Algunas melodías no nacen en un pentagrama, sino en una cuna. “Con los hilos de la luna”, de Liuba María Hevia, surge de un gesto mínimo —un pañuelo dibujado, una voz que arrulla, una memoria que cruza el mar— y crece hasta convertirse en una de las canciones más entrañables de su repertorio. No solo cuenta una historia: la protege, la guarda, la vuelve luz.
Recientemente, la destacada cantautora compartió esta obra en su canal de YouTube en versión sinfónica, acompañada por la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba. La interpretación pertenece al concierto celebrado en 2018 por sus 35 años de carrera artística, una gira que fue celebración y reencuentro con la memoria afectiva de su público.
De ese acontecimiento nació el álbum Liuba María Hevia con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, grabado en vivo en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional. Dentro del repertorio seleccionado, “Con los hilos de la luna” ocupa un lugar central como uno de los pasajes más íntimos y emotivos del disco.
En versión sinfónica, la melodía se expande como una respiración profunda, y la historia del abuelo emigrante —hecha de pañuelos, lunas y ternuras heredadas— se eleva sostenida por cuerdas y silencios amplios, convirtiéndose en memoria colectiva sin perder su temblor original.
La luna, dibujada en un pañuelo y colgada sobre la cuna, se vuelve símbolo de protección y destino. Con sus hilos, el abuelo teje la hamaca de la infancia, la imaginación, las alas para viajar sin moverse.
Escucharla hoy es volver al origen: a la ternura como lenguaje, a la memoria como música, a la certeza de que el amor heredado también canta.
Foto: Tomada de Facebook
