Cuando un espectáculo no solo entretiene, sino que siembra recuerdos luminosos en la infancia y reafirma la tradición cultural de un país, se convierte en un acto de memoria viva. Ese es el espíritu de Cascabel, proyecto escénico cubano que celebra la imaginación, la ternura y el poder transformador del teatro para niños y familias, esta vez con un emotivo homenaje a Pelusín del Monte, el títere más querido de Cuba.
El domingo 25 de enero, a las 11:00 a.m., en la Sala Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, en La Habana Vieja, se presentará una función especial dedicada al emblemático personaje, creado hace 70 años por la escritora matancera Dora Alonso, con diseño de los hermanos titiriteros Pepe y Carucha Camejo, y considerado el títere nacional de la Mayor de las Antillas.
En sintonía con la reciente declaración de la UNESCO que reconoce la práctica del son como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el espectáculo abre con “El son del sapito pito”, interpretado por Rigoberto Rufín, acompañado por Reynaldo Menéndez, actor titiritero de la compañía Cascabel, marcando desde el inicio un puente entre tradición musical y universo infantil.
La música constituye el eje expresivo de la puesta, con canciones de Lidis Lamorú y Kiki Corona, ritmos cubanos tradicionales como el son, la conga y la nana, así como piezas emblemáticas del repertorio infantil nacional, entre ellas “Nana del Bosque”, “La conga del conejo Chispa” y “Reloj de mi abuelita”.
También se incluyen declamaciones poéticas de José Martí, como “La bailarina española”, interpretada por Carolina Charli, quien armoniza teatro, danza y poesía en una presentación que enriquece la experiencia escénica.
El elenco integra artistas consagrados y talentos emergentes: el payaso Corbatica lidera la función, guiando a los alumnos del taller “Actuar es jugar”, junto a las agrupaciones Coro Melodías del Corazón de Campo Florido y la compañía musical infantil Habana Sueños. Cada segmento del show, desde la interpretación coral hasta las dinámicas lúdicas para identificar dibujos animados cubanos por su música, busca reforzar la memoria colectiva y el vínculo intergeneracional.
El proyecto Cascabel, creado en 1996 por su director, Rigoberto Rufín Méndez, actor, titiritero y pedagogo, mezcla rigor artístico, sensibilidad y alegría, consolidándose como presencia constante en la programación cultural de la isla, mientras une teatro, música, humor y participación directa del público.
Este tributo a Pelusín no es solo una función: es una celebración del títere cubano, de su música y de su poesía, y una invitación a soñar juntos desde las tablas.
