Hay un lugar en La Habana donde un ruiseñor no trina, sino que toca el tres y el clarinete. Esa es la magia de «Ay, ahí, hay un Ruiseñor», la reposición que Teatro Pálpito trae de vuelta a la Sala Adolfo Llauradó este verano, y que convierte la música cubana en el verdadero corazón de la escena.
Porque aquí lo auténtico se escucha. La diseñadora sonora Eleanni Montpeller Díaz no solo crea la banda sonora: interpreta en vivo el clarinete (que da voz al ruiseñor) y el tres cubano, instrumento que, en sus propias palabras, «conecta la obra con nuestra identidad».
Aunque la historia transcurra en la China imperial, la poética de Pálpito siempre tiene raíz campesina. Por eso la pieza se escribe en décimas y cuartetas, usando el punto cubano como forma de narrar en verso, mientras melodías pentáfonas evocan lo asiático.
Pero hay más: el montaje enfrenta música en vivo (clarinete, tres, puntos y tonadas) con melodías creadas por inteligencia artificial. El conflicto entre lo natural y lo artificial no es solo narrativo, también es sonoro.
El tema principal, «Donde nace el alma», de Luis Javier López Miranda, resume el espíritu de una obra que cuestiona el uso indebido de la tecnología sin demonizarla.
Bajo la dirección y adaptación de Ariel Bouza, quien se apoya en la versión de José Martí sobre el cuento popular chino, esta reposición veraniega invita a reflexionar sobre lo auténtico frente a lo aparente, en un universo de humor, color y poesía.
Funciones: sábados y domingos desde el 11 de julio, siempre a las 2:00 p.m., en la Sala Adolfo Llauradó del Complejo Cultural Vicente Revuelta.
Foto: Sala Adolfo Llauradó. Tomada de d-cuba.com
