Hay melodías que no envejecen porque aprendieron a caminar de la mano con la ternura. Canciones que regresan una y otra vez como un juego infantil, como una pregunta dicha en voz baja, como una flor que se abre sin pedir permiso.
A ese territorio íntimo y luminoso nos convoca “Canciones viejas siempre nuevas”, un concierto que es abrazo, memoria y gratitud, dedicado a una de las voces más puras y queridas de la música cubana: Teresita Fernández, nuestra cantautora mayor.
El homenaje, organizado por Teatro de Las Estaciones, tendrá lugar el domingo 11, a las 3:00 de la tarde, en la Sala Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, espacio que devendrá refugio para la emoción compartida y el canto esencial. Allí, las canciones de Teresita —esas que han acompañado generaciones, educado sensibilidades y sembrado belleza— volverán a decir su verdad sencilla, esa que no necesita artificios para permanecer.
Teresita Fernández fue, y sigue siendo, una creadora imprescindible. Su obra, marcada por la delicadeza poética, el profundo amor por la infancia y una ética artística profundamente humana, trascendió la categoría de “canción infantil” para convertirse en patrimonio afectivo del país.
En sus letras habita la naturaleza, la amistad, el respeto, la imaginación y la esperanza; valores que hoy resultan más necesarios que nunca.
Este concierto no es solo una mirada al pasado, sino un acto de continuidad viva. Los temas reaparecen renovados, respirando en nuevas voces y sensibilidades, demostrando que lo verdaderamente valioso no caduca.
“Canciones viejas siempre nuevas” es una invitación a escuchar con el corazón abierto, a recordar sin nostalgia triste y a celebrar una obra que sigue creciendo en quienes la cantan, la escuchan y la transmiten.
Porque hay canciones que no se despiden: se quedan. Y Teresita, desde la música, sigue estando.
