
Una obra ha marcado para siempre al pintor, escultor, diseñador y grabador cubano Enrique Ávila. Se trata del Che de la Plaza de la Revolución, escultura empotrada en la fachada del edificio del Ministerio del Interior.
El 8 de octubre de 1993 quedó inaugurada la escultura del Guerrillero Heroico, un relieve en metal y hormigón, configurado por una línea escueta que reproduce la foto más conocida del Che, captada por Alberto Korda.