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Richard Egües: Maestro de la flauta

“No, no nací con una flauta debajo del brazo como piensan. Tocaba piano, clarinete, saxofón y un poco de bajo. Todo lo aprendí con mi padre, que era director de banda y de orquesta en Santa Clara. Me di cuenta de que la flauta hacía falta. Eso bastó para que me empeñara en aprenderla”. Así lo aseguraba Richard Egües, uno de los tres virtuosos de este instrumento en la música cubana junto a José Antonio Fajardo y Antonio Arcaño.

Richard Egües

Richard Egües. Foto tomada de Internet

Oriundo del poblado villaclareño de Cruces, Richard Egües se inició en el mundo del pentagrama a los once años y aprendió a tocar varios instrumentos. Sin embargo, se decidió por la flauta y su gran momento llegó con la entrada a la orquesta Aragón.

“Cuando iba a tocar, preguntaba: ¿de qué voy? El instrumento dependía de la necesidad de la orquesta. En la Aragón – contaba Egües- le hice suplencia a Efraín Loyola, siempre en la flauta.

Nunca quise ocupar ese lugar. Pero aun así se convirtió en el tercero de los flautistas que integró la agrupación. A partir de 1953, su instrumento y sus arreglos imprimieron parte de su sonido y sello distintivos a la más universal de nuestras charangas.

Conocido por su fluidez melódica, fundamentada en sus raíces clásicas, al decir de los estudiosos de la música cubana, Richard Egües encajó a la perfección en la Aragón y contribuyó con creces a que se cumpliera el gran sueño de Rafael Lay: crear la charanga eterna.

Dedicó tres decenios de su ejemplar vida artística a La Aragón. Sobre sus experiencias en ella comentaba:

“Los bailadores se ponían frenéticos al escuchar el estreno de un nuevo número. Inventaban pasos. Y yo, tranquilo. Es verdad que hacía floreos, improvisaciones con cosas de Mozart y de otros clásicos… Nunca iba más allá de lo necesario. Rechazo la competencia que a veces se forma en las orquestas. La cuestión no está en brillar más; sino en el estilo, en la sonoridad inconfundible que debe tener cada agrupación”.

Por si fuera poco, el también compositor y arreglista dotó a La Aragón y a la música cubana de temas imprescindibles como Sabrosona, Bombón Chá, El Cuini tiene bandera y El bodeguero, este último todo un clásico del pentagrama nacional y universal. “Algunas personas consideran El bodeguero mi mejor composición. Yo creo que otras la superan. Desde el principio quedó bien armada. De madrugada, sentado en mi cama, hice la música y el texto al unísono. Antes me rondó en la cabeza; pero cuando dije: a escribirla, salió”, confesó en cierta ocasión.

Él tenía la costumbre de enseñarle al maestro Rafael Lay todo lo que componía. Cuando el eterno director de La Aragón supo del tema, no dudó en decirle: “Oye, eso hay que grabarlo rápido”. Terminé El bodeguero en 1955. Fue un regalo por mi cumpleaños. Nací el 26 de octubre de 1924.”

“¿De dónde nace la inspiración? No sé. De la gente, de lo que me rodea, y emociona. Felicidades Gladys es un homenaje a mi hija. La suerte de un número la decide el estribillo. Creo que me especialicé en esa parte tan importante de la pieza. Por lo menos pienso bastante antes de lanzar uno. Llegan como una especie de iluminación de lo que vendrá más tarde”.

En 1984 Richard Egües creó su propia charanga, con la que participó de numerosos proyectos musicales. Esa fue otra etapa igualmente productiva de su vida artística, pues alternó las labores de interpretación y dirección con la docencia, impartiendo clases sobre el instrumento en Cuba y otros lugares del mundo.

Le otorgaron el Premio Nacional de Música en 2002, como digno reconocimiento a este grande de la flauta cuya obra constituye un documento sonoro relevante para la música y la cultura cubanas.

Sabrosona, El Cuini, El bodeguero, Felicidades Gladys y otros clásicos bajo su firma sonarán por siempre junto al maestro de la flauta charanguera, dueño de un estilo de orquestación que caracterizó a este tipo de formato.

Al escuchar una grabación Richard, comprendemos que su porofesionalidad y estilo son inconfundibles.

Por su valía y sitial en la historia de la música cubana, creí oportuno reeditar estas revelaciones, que el maestro Egües en entrevistas realizadas antes de su muerte, ocurrida en La Habana el 1 de Septiembre de 2006.

Por  Grisel Chirino