
Hay personas que dedican su vida a educar. Son ellos esos maestros con mayúsculas que fundan escuelas y dejan una huella profunda y eterna en aquellas esferas en las que centraron su magisterio creador. En Cuba una de esas personalidades que han hecho de la música cubana ese bastión de la nacionalidad que a todos nos enorgullece, es Alfredo Diez Nieto, músico y compositor, pero sobre todo maestro.
Nació en La Habana, la capital de Cuba, el 25 de octubre de 1918, cuando llegaba a su fin una época especialmente turbulenta en la historia del mundo. De inmediato fue notoria su afición a la música e inició sus estudios en el Conservatorio Iranzo, donde recibió clases de solfeo, piano, historia de la música, contrapunto, fuga, composición, orquestación y pedagogía, con destacados pedagogos del país. Más tarde completó su formación profesional en la Juilliard School of Music, de Nueva York, especializándose en piano, composición y dirección de orquesta.
Un momento especial de su carrera es el año 1959, cuando funda y dirige el Conservatorio Alejandro García Caturla, en La Habana. En sus largos años de magisterio trabajó como profesor de armonía, orquestación, piano, contrapunto, historia de la música, fuga y composición en el Instituto Musical Kohly, en el Conservatorio Amadeo Roldán, en la Escuela Nacional de Arte y el Instituto Superior de Arte. En todos estos centros formó profesionales de alta calidad y elevados valores y principios, labor por la que es recordado con devoción y cariño.
Incuestionable influencia en el quehacer cultural cubano dejó el maestro Alfredo Diez al organizar y dirigir la Orquesta Popular de Conciertos, integrada por músicos de diferentes orquestas de baile. Aún hoy perduran en la memoria de los amantes de la música los dos conciertos, que ofreciera esta agrupación en la Iglesia de Paula, en el año 1967 y el que realizó en el teatro Amadeo Roldán, en 1972.
Su labor como compositor también alcanzó un éxito rotundo de crítica y público, siendo escuchadas sus obras en España, la entonces URSS, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia y muchos otros países.
Por el resumen de su grande y destacada obra mereció el Premio Nacional de Música, en el año 2004.
En los siguientes videos Gran Sonata. Movimientos I, II y III. Piano Leonardo Gell: