El balance anual de la gestión realizada en el 2018 por el Instituto Cubano de Radio y Televisión tuvo lugar el pasado sábado, en el teatro del Ministerio de la Agricultura, presidido por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y Alfonso Noya, presidente del organismo.
La jornada de recuento y evaluación se caracterizó por la autocrítica y los profundos análisis de la labor cumplida, así como por el examen de los retos y desafíos que debe enfrentar el sector en sus modos de hacer para llegar de forma más efectiva a las audiencias.
Entre las aristas sobre las cuales versó el debate destacan: lograr que los contenidos realmente convoquen a los públicos y los atraigan; transformar las maneras de hacer, y dialogar más con los receptores; la necesidad de renovar y crear nuevas zonas de imaginación; la coherencia editorial de cada uno de los programas; profundizar en la multimedialidad y ponderar el audio y el video en las páginas digitales; una mayor celeridad en dar respuesta a las noticias falsas que promueven los grandes monopolios de la información; trabajar por una radio que llegue de forma más efectiva a la Cuba profunda, al hombre de campo, a las zonas más apartadas; la preservación del patrimonio y la memoria histórica; abordar con amplitud las historias de vida vinculadas a nuestras gentes; promover la superación, la preparación constante y la búsqueda de información por parte del público interno; tener en cuenta los nuevos tiempos y los códigos actuales; potenciar los programas de participación popular; insistir en la coherencia de los contenidos, y convocar a la reflexión colectiva con calidad e ingenio.
Por su parte, Díaz-Canel llamó a preservar y defender nuestra identidad, la cual debe ser la brújula que guie nuestros pasos; desarrollar un sistema comunicacional con integralidad; continuar desarrollando la multimedialidad y el uso de las redes sociales; dotar de una mejor prestancia a las instituciones en cualquier lugar donde se encuentren; estimular en los cuadros la sensibilidad hacia los problemas de la gente, y una inquietud revolucionaria que contribuya a una cultura del detalle que frene la chapucería; aligerar la burocracia y establecer más control sobre los recursos para cerrar definitivamente el paso a la corrupción, la ilegalidad y la indisciplina social, y trabajar incansablemente por inducir en los públicos gustos más elevados.
El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros insistió en tres herramientas a tener en cuenta de inmediato para el quehacer de la radio y la televisión: establecer una política de comunicación social; lograr la informatización en todas las áreas y crear aplicaciones informáticas que ayuden al cumplimiento de la misión, y alcanzar una mayor vinculación con las universidades que permita aprovechar las tesis e investigaciones que ella genera.
Otros retos y desafíos quedaron claro en el balance: estudiarnos y mirarnos hacia adentro, a la par que miremos hacia las audiencias, y aportar con más eficacia, en un universo de disímiles mediaciones ideoculturales y tecnológicas, a la forja de ciudadanos de mayor compromiso social y conciencia crítica, más cultos y por tanto, más libres.