
Los románticos acordes del bolero, las creativas improvisaciones de latin jazz y el acompasado danzón, dieron la bienvenida a la inauguración del Open Studio de la artista de la plástica cubana Rachel Valdés en la décimo tercera Bienal de La Habana, en un atractivo y maravilloso contexto.
Lo más autóctono de nuestro universo sonoro interpretado por excelentes instrumentistas cubanos, como el percusionista Oliver Valdés, el carismático trompetista Julito Padrón, las teclas percutidas de Rolando Luna; todos bajo la dirección general del maestro Jorge Reyes, para provocar un dialogo intercultural con diferentes estados visuales, sensoriales e ilusiones ópticas con sus obras, que al decir de la joven creadora invitan al espectador a sumergirse en una idea, una especie de templo donde puedes crear conciencia sobre ti y el espacio.
Música, pintura, fotografía y la instalación, establecen un lenguaje visual y sensorial que vislumbra los diferentes caminos del arte, provocando a la sagaz artífice y su público especial emoción.
La joven artista Rachel Valdés expone en esta edición 13 de la Bienal de La Habana su obra Inmersión, que quedará emplazada en el Castillo de la Real Fuerza, a petición del Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, y como regalo a esta añeja urbe, que festeja sus 500 años; una ofrenda para la ciudad que la vio nacer y crecer.
Bravo
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