Browse By

Los Beatles no escaparon al embrujo de la música cubana

 

 

Los Beatles no escaparon al embrujo de la música cubana

The Beatles

Los cuatro fabulosos muchachos de la portuaria ciudad inglesa de Liverpool, descubrieron un día los hechiceros códigos de la música cubana y no pudieron deshacerse de estos hasta la disolución de los Beatles en abril de 1970.

Algunos califican a John, Paul, George y Ringo como iletrados musicales, pero creo que dedicaron unos átomos de su revolucionara creatividad al estudio de los géneros musicales de Cuba, el Caribe, Suramérica y otras regiones del globo terráqueo, porque en sus obras hay signos sonoros que nada tienen que ver con la naturaleza anglosajona.

Sí nos concentramos en la escucha de cualquier tema de Los Beatles, oiríamos la tumbadora, el bongó, el cencerro y a las cubanísimas claves imbricadas con instrumentos eléctricos de cuerda y la batería.

Ellos conocían perfectamente las composiciones de Sindo Garay, Moisés Simons, Gonzalo Roig y Ernesto Lecuona, entre otros antológicos músicos  cubanos que con anterioridad fueron difundidos en Inglaterra.

De Simons versionaron El Manisero, de Roig, Quiéreme Mucho y de Lecuona, Malagueña, esta última en un descanso mientras grababan Let It Be.

Tampoco estuvieron ajenos a la calidad vocal del famoso y efímero cuarteto cubano Los Zafiros, que elogiaron por la excelente calidad rítmica y vocal, en especial la sobrenatural voz de contratenor de Ignacio Elejalde, que asombró al público francés y a los Beatles en el teatro Olimpia.

El hilo de Ariadna de los chicos de Liverpool con la música cubana, continuó cuatro décadas después de la desintegración del grupo cuando Paul McCartney arribó a Santiago de Cuba el 14 de enero de 2000 para visitar la Casa de la Trova Pepe Sánchez, donde recibió amplia información y adquirió discos con la historia trovadoresca cubana.

El por qué los jóvenes de la centuria XXI escuchan a Los Beatles, es un enigma aún indescifrable para psicólogos, sociólogos y musicólogos de todas las latitudes.

En Cuba es posible que la juventud los sienta contemporáneos porque descifran los códigos de nuestra música, insertados dentro del universo sonoro del Pop y el Rock que los Beatles enriquecieron en la dorada década de los años 60.

Por  Francisco Martínez Chao

The Beatles were not unaware of Cuban music’s spell

Havana, Cuba. – The four fabulous boys from the English city of Liverpool discovered one day the bewitching codes of Cuban music and could not get rid of them until The Beatles’ breakup in April 1970.

Some describe John, Paul, George and Ringo as musically uneducated, but I think they devoted a few atoms of their revolutionary creativity to study the musical genres of Cuba, the Caribbean, South America and other regions of the world. Their works distinctly contain sonority sings that have nothing to do with the Anglo-Saxon nature.

If we listen very intently to any Beatles’ song, we may hear the bass drum, the bongo, the cowbell and the very Cuban clackers overlapping with electric string instruments and the drumkit.

They perfectly knew the compositions of anthological Cuban musicians, like Sindo Garay, Moises Simons, Gonzalo Roig and Ernesto Lecuona, who had been previously broadcast in England.

They made versions of Simons’ “Manisero”, Roig’s “Quiereme Mucho” and Lecuona’s “Malagueña.” They did the latter in a break while recording “Let It Be.”

Nor were they (The Beatles) oblivious to the famous and ephemeral Cuban quartet Los Zafiros’ vocal quality, whose outstanding rhythmic and vocal quality they praised. They especially liked Ignacio Elejalde’s supernatural countertenor voice, which amazed the French public and The Beatles at Olympia Theater.

The Ariadne’s thread of the Liverpool boys with Cuban music went on four decades after the breakup of the group when Paul McCartney went to Santiago de Cuba on January 14, 2000. He visited “Pepe Sanchez Trova House”, where was widely briefed and bought records with Cuban Trova history.

Why young people of the XXI century listen to The Beatles is an unfathomable enigma for psychologists, sociologists and musicologists of all latitudes.

In Cuba, the youth is likely to find them fashionable because they decode our music’s codes, embedded in the sonority universe of Pop and Rock that the Beatles so enriched in the golden 1960’s.

By Francisco Martinez-Chao

(Translated by Pedro A. Fanego)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *