
Al sur del occidente de Cuba, en Surgidero de Batabanó, un pueblo de pescadores y navegantes, nació Severo Alberto Borges Abreu el 8 de agosto de 1932.
Sus orígenes humildes fueron siempre motivo de orgullo para aquel que con el devenir del tiempo se convirtió, con el nombre artístico de Lino Borges, en uno de los grandes intérpretes del bolero en Cuba.
Pareciera que el aroma del mar y el sonido cimbreante de las olas llenó el corazón de Lino, acrecentó su arte y lo hizo dueño de una voz privilegiada, dulce y a la vez fuerte, cálida y natural.
Cantaba sin esfuerzo alguno y lograba en el público un efecto inmediato de cercanía y complicidad que solo logran los grandes artistas. Cuentan sus contemporáneos que, en las victrolas de clubes y bares de la isla, sus canciones no cesaban de escucharse.
Comenzó a cantar desde muy niño y se presentaba por la zona del Surgidero, en el hotel Cervantes, para entretener a los turistas del lugar.
A partir de los años 50 y 60 del pasado siglo el destacado intérprete desarrolló una extensa carrera artística y actuó en diversos escenarios de Cuba, Colombia y Venezuela, siempre con el favor del público y la crítica.
En esa época sus canciones ocuparon los sitios cimeros en las listas de éxitos de la radio y la televisión. Fue una etapa de esplendor de la canción cubana y Lino compartía la preferencia popular con otras estrellas como José Tejedor, Ñico Membiela, Blanca Rosa Gil y Orlando Contreras.
Su despegue artístico comenzó en el Show del mediodía, de CMQ, luego integró el famoso Conjunto Saratoga, en el que permaneció durante tres décadas. Integró también el memorable Conjunto Rumbavana. En su larga carrera Lino Borges grabó 18 discos de larga duración y muchos sencillos.
Este grande de la canción cubana, considerado la voz del bolero en Cuba se caracterizó por la modestia y gentileza, con tales cualidades y su talento se ganó al público. Falleció en agosto de 2003 en el habanero municipio del Cerro, donde vivió casi toda su existencia. Aún emociona al oírle cantar y sí, el bolero sigue siendo suyo.