
Aún se observa el destello de una estrella que subió a engrandecer la constelación de los artistas cubanos que conquistaron la inmortalidad, es el alma pura y campechana de Ignacio Gilberto Morales Orta, quien falleció dejando un vacío triste en la música campesina y su seudónimo, Guambín, inscrito en la historia. Este 31 de julio, en el aniversario 75 de su natalicio le rendimos homenaje.
Era un muchachito vivaracho cuando se inició en las lides poéticas del campo; a los 3 años acompañaba a su padre, el destacado repentista Dilio Morales. Gilbertico se subía a un taburete y cantaba para asombro y alegría de amigos y parientes. A los 6 años hizo su debut en la radio de su natal Pinar del Rio y la improvisación lo prendió para siempre.
El maestro de la décima Justo Vega le dio un giro exitoso a su carrera en el programa Patria Guajira que se transmitía por esta emisora, Radio Cadena Habana. Aquí conoció a Cecilio Pérez, Guambán, que se estrenó el 24 de enero de 1958 y quien desde entonces se convirtió en su compañero de rimas.
Guanbín y Guambán recibieron la distinción Por la Cultura Nacional y el reconocimiento por 45 años de consagración al programa Palmas y Cañas, de la Televisión, del cual fueron fundadores. Esta pareja irremplazable llevó la tradición musical campesina cubana a más de 10 países en los 5 continentes.
No faltarán guateques en el cielo porque a donde llega Guambín está garantizado el punto cubano, antecedido por un son montuno muy suyo y peculiar que recordaremos siempre con infinito cariño.