
Si en una marquesina de la Plaza Da Silva de la costera ciudad cubana de Gibara (423 millas al Este de La Habana), anuncian que el concierto de Rodolfo Páez Ávalos tendrá lugar a las 23:00 horas del sábado 7 de julio, el desconcierto asomará a los rostros de lugareños y foráneos.
Alguien hasta asegurará que los patrocinadores del 14 Festival Internacional de Cine, que cada año se celebra en esa localidad de la provincia de Holguín, desconocen por qué el autor de “Yo Vengo a Ofrecerte Mi Corazón” no clausurará el certamen.
En realidad es una broma de quien redacta está cuartilla, porque ese baluarte del pentagrama hispanoamericano que es Fito Páez, fue inscrito en el Registro Civil de la ciudad argentina de Rosario como Rodolfo Páez Ávalos.
Ciertamente es un lujo tener a Fito Páez en el escenario cubanísimo de Gibara, donde la expectativa por su presentación ioniza con roqueras y románticas notas el filo del litoral y danza sobre las alas del sol en la línea del horizonte.
Quien naciera el 13 de marzo de 1963 atesora una enjundiosa trayectoria creativa como compositor y cantante, que consta de 24 álbumes grabados en estudios, cuatro en actuaciones en vivo, tres en DVD y 12 recopilatorios de su fructífera cosecha autoral.
El público que colme la Plaza Da Silva este sábado sábado 7 de julio, estará frente al trovador que ocupa la casilla 13 del listado de los 100 mejores albúmenes del rock argentino, según atestigua la revista especializada Rolling Stone. Su fonograma El Amor Después del Amor es el más vendido en la historia de la música popular de la Argentina, con 1 1000 0000 unidades.
Fito Páez dijo en cierta ocasión que Cuba le salvó la vida, cuando guitarra en ristre anduvo por todos los rincones del verde Archipiélago, donde aplausos, abrazos y estrechones de manos le demostraron que era uno de los imprescindibles de la música latinoamericana.
El austero Festival Internacional de Cine de Gibara abrió sus puertas el pasado primero de julio con el concierto de esa leyenda viva que es Silvio Rodríguez, y las cerrará el vibrante Fito Páez, que de seguro ofrecerá su corazón a los jibareños y cineastas de todos lo lares.