
La celebración del Primero de Mayo en Cuba es una fiesta de la cultura, no solo de la cultura política que posee el pueblo cubano y que se demuestra en cada desfile o concentración donde integran compactos bloques humanos en los que primen la disciplina, el colorido y las más disímiles iniciativas creadoras.
Es también la cultura desde las diferentes manifestaciones artísticas que se convocan en las galas para festejar la efeméride con talento profesional o aficionados de las Casas de Cultura; el arte que se despliega en muchos centros de trabajo para engalanar fachadas y locales; la confección de carteles con mensajes de unidad, compromiso y victoria.
La música, sobre todo de contenido patriótico y revolucionario, tiene un lugar muy especial en ocasiones como esta marcando el paso del desfile. Bien conocido es el Coro Gigante de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) que tantas veces interpretó melodías conocidas como "La Internacional", "La Marcha del 26 de Julio" o la "Marcha por la Unidad Latinoamericana", desde la tribuna que se levanta al pie del monumento al Héroe Nacional José Martí en la Plaza de la Revolución habanera, al que se unen miles de voces proletarias.
En todas las calles, plazas y avenidas del país donde se realiza un desfile, retumban por los altavoces himnos y temas muy conocidos como "Saberse cubano", más conocido por "Es la hora de gritar Revolución", de Kiki Corona, que los participantes entonan a todo pulmón junto a otras canciones que han marcado el devenir histórico de la nación.
Se vuelven a escuchar como si fueran estrenos absolutos aquellas canciones que marcaron la fundación del Movimiento de la Nueva Trova y del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, para recordarnos la vigencia de esa música que es decir la vigencia de los principios revolucionarios que la inspiraron y que la Revolución es una sola, es la misma, la de Martí, Maceo, Fidel y Raúl.
La cultura toda en función del Día Internacional de los Trabajadores, de las mujeres, hombres, estudiantes y jubilados que marchan alegres porque se saben protegidos, nunca desamparados porque han aprendido a sortear las dificultades desde la unidad, que es la mejor manera de alcanzar la victoria.