
El smoking, la sonrisa desenfadada, el piano, la figura poco esbelta y la voz menos ideal. Esa es la primera impresión, pero, sin dudas, resulta inconmensurable el legado musical de Ignacio Jacinto Villa y Fernández, o mejor dicho, Bola de Nieve.
A 108 años de su natalicio, el mundo lo recuerda, lo venera, lo honra, pero nadie logra imitarlo. No hay modo. Aquel moreno, nada agraciado físicamente, con un carisma peculiar, hizo posible lo imposible, a partir de sus capacidades para comunicarse con el público.
Nació en una tierra pródiga en hijos creadores. Cuba lo es, pero su patria chica, Guanabacoa, resume mucho de lo bueno de toda la nación. Múltiples razones han influido en que esa localidad sea considerada laboratorio de música. Allí no deja de crecer el fervor por sus artistas más encumbrados, como tampoco de sorprendernos los frutos de tan inmensa herencia.
Bola de Nieve se sentiría muy orgulloso de conocer a las figuras consolidadas y a las que surgen. Entre tantos, un nombre no puede faltar: Henry Mendiz. Él será uno de los que este 11 de septiembre rememore al talentoso compositor, pianista e intérprete criollo.
Una velada en el Museo Municipal de Guanabacoa, a las 5 de la tarde, traerá también a solistas como Hermis Sánchez, Elvira Suárez y al declamador Pedro Carlos.
Ellos harán algunos temas del amplio repertorio del homenajeado y Henry Mendiz será el plato fuerte del espectáculo. Y no podía ser de otra forma porque ese vocalista es un referente, al hablar de los seguidores de la obra de Bola de Nieve.
Su presentación en escenarios dentro y fuera de fronteras, así como su actuación en la última puesta de Héctor Quintero, Monseñor Bola, dan fe de sus aportes. En tanto, sus peñas mensuales en Guanabacoa: Si me pudieras querer y Por siempre Bola, son constantes tributos. En ellas nunca ha copiado al maestro. Su gran mérito estriba en acercarlo a las nuevas generaciones, cantando sus piezas y haciendo versiones más contemporáneas.
Para el agasajo de este miércoles Henry Mendiz estrenará la obra “Oda a mi tierra mestiza”, de Lázaro Poey, dedicada a la localidad habanera. Además interpretará “Tanisla’”, tango congo de Gonzalo Roig para la zarzuela Cecilia Valdés; “Solo me encuentro ahora”, bolero de Bola de Nieve, así como la canción afro “Chivo que rompe tambo”, y el pregón “El manisero”, ambos de Moisés Simons.
Y así crece en nuestro pueblo el recuerdo de un artista espectacular, símbolo universal de glamour a lo cubano.