
Antojo de un Nazareno será el título del concierto que el próximo 28 de septiembre, a las 6 de la tarde, realizará el joven trovador guanabacoense Carlos Fariñas en la Casa de la Trova de ese municipio habanero.
La velada será la primera de su tipo de este talentoso artista aficionado, estudiante de quinto año de Arquitectura en la CUJAE, y seguidor del legado de su abuelo, el sobresaliente compositor de música clásica, de quien recibió el mismo nombre.
Aunque apenas coincidió en el tiempo con su nieto, es indudable su influencia, que ha llevado al creador guanabacoense por los senderos de la poesía y la canción comprometida con su época.
Aquel hizo innumerables aportes a nuestra cultura, fundamentalmente, en la sonoridad electroacústica y por computadora, mientras su heredero va por otros rumbos, donde ya cosecha premios en diferentes festivales estudiantiles y espera los frutos de la próxima competencia a nivel nacional.
El protagonista de Antojo de un Nazareno, guitarra en ristre, ofrecerá al público un puñado de sus canciones inspiradas en el amor y el desamor, la amistad y la cotidianeidad social.
Para su debut escénico, el juglar se acompañará en la cita del 28 de septiembre de dos amigos: el reconocido cantautor guanabacoense Rafael Valdivia y el joven liseño aficionado José Carlos Hidalgo.
Según ha explicado Carlos Fariñas, el extenso camino de su hogar hacia el centro de la villa capitalina lo hace por una de sus arterias principales: Nazareno, la cual desemboca justo donde está el núcleo de la vida cultural de tan raigal localidad.