Audio Real Internet - Radio Cadena Habana



Barbarito Diez: ilustre del pentagrama cubano

Fecha de Publicación: 2018-06-01 09:48:08


Barbarito Diez: ilustre del pentagrama cubano

Barbarito Diez nació el cuatro de diciembre de 1910 en Bolondrón, provincia de Matanzas. Pero cuando él apenas tenía cuatro años los padres se trasladaron hacia otro central azucarero, en Oriente, el querido central Manatí.

En una escuelita de batey estudió las primeras letras y precisamente allí empezó a cantar. A la maestra le gustaba su voz y lo ponía en los actos escolares. Siempre Barbarito era la voz guía para entonar el Himno Nacional. En los tiempos de zafra, Barbarito Diez trabajaba como mecánico en el central Manatí. Quería ser sastre pero al padre no le gustaba ese oficio. En las épocas de “tiempo muerto” hizo varios viajes a la Habana.

En 1930 le dijo a la madre que iría de nuevo a la capital, pero esta vez para quedarse. Ella no le creyó. Vino a luchar, según sus propias palabras, «a quedarme porque como todos los guajiros, La Habana me deslumbró desde la primera vez». Cuando llegó a la Habana en ese tercer viaje, no pensó que pudiera triunfar como cantante, aunque el canto seguía siendo su gran pasión. Barbarito Diez no llegó a la Habana con intenciones de triunfar como cantante, pero lo hizo.

Como le gustaba la música empezó a recorrer los lugares de ensayo de los sextetos, agrupación entonces de moda. Un amigo lo llevó a la casa de la calle Vapor número siete, esquina a Hornos, donde ensayaba el sexteto matancero de Graciano Gómez. El amigo dijo que Barbarito cantaba, lo invitaron e interpretó “Olvido” de Miguel Matamoros. Lo aplaudieron todos y no pasó nada más.

Pero al joven del central Manatí le gustó el ambiente y volvió al otro día. Entonces Graciano Gómez le dijo que estaban buscando una voz prima y le propuso cantar con ellos. Barbarito aceptó, pero siempre con la condición de volver a fin de año a su trabajo en el central. «Esa es la época de mejor trabajo aquí» lo convencieron. Él accedió y desde entonces el canto fue además de pasión, profesión en Barbarito Diez. Grabó más de veinte discos.

Las primeras grabaciones fueron a finales de los años treinta con orquesta. Se incluían los temas “Dime que me amas”, de María Teresa Vera; “Volví a querer”, de Mario Blanco; “Dale como es”, de Graciano Gómez; “El bombero”, de Julián Fiallo, y “De amor no se muere nadie”, de Faustino Miró Barbarito interpretó muchos temas, pero algunos el público los pedía más que otros. Es el caso de “Entre espumas”, de Luis Marquetti; “La perla del Edén”, “Tú no comprendes”, “Longina”, “Olvido” y muchos otros. El cantante también tenía sus preferencias.

Entre otros “En falso”, de Graciano Gómez, tema que aparece en su repertorio desde los años 40. También “Perla marina”, de Sindo Garay; “Longina”, de Manuel Corona; “Allí donde tú sabes”, de Luis Marquetti... y una relación muy extensa Barbarito Diez permaneció en un trío con Graciano Gómez e Isaac Oviedo entre 1931 y 1958, pero también estuvo en una orquesta de gran importancia: la del maestro Antonio María Romeu, quien le decía “El muchacho”. Barbarito Diez paseó su arte por países muy diversos.

El primero fue Puerto Rico, luego en República Dominicana, Estados Unidos, y en México, pero la nación que mejor lo acogió fue Venezuela. Allí él, que apenas se movía en el escenario, hasta bailó. En junio de 1974 Barbarito Diez presentó los papeles para el retiro. Pero después se dijo: «Si aún estás saludable, si la gente te quiere y te aplaude, y te llaman de la radio, de la televisión, grabas discos, si te gusta cantar, ¿para qué pides la jubilación?».

Y dio marcha atrás, para fortuna de nuestra música, que lo siguió aplaudiendo durante casi 20 años más. En una de sus últimas entrevistas, Barbarito Diez dejó un mensaje para su público: «Quiero que cada uno sepa lo agradecido que me siento por el cariño, el respeto y la consideración que siempre me han dispensado. Quiero decir a viva voz que tengo la más grande emoción al comprobar que me siguen escuchando con agrado, y por eso cantaré hasta que me queden fuerzas para hacerlo».

El 6 de abril de 1995 recibió a la muerte Barbarito Diez. Se apagaba en vivo la voz inalterable, el hombre que fue también expresión viva de nuestra música. Aún después de muerto, continúa siendo La Voz del danzón, porque personas que no gustan de ese género musical escuchan con respeto y admiración a Barbarito Diez… un intérprete al que Fina García Marruz dedicó un poema de su libro Visitaciones: En su profunda naturalidad alienta alta, jamás aguda, serenísima. Cristal monótono, un tanto impasible, refleja todo lo que no entiende. A la inocencia de la isla canta el rey pacífico. ¿De qué mina sin rencor, de qué profunda aristocracia surge su dignidad tranquila?… Tal vez, o de seguro, desde la música… porque en Barbarito Diez ha tenido el pentagrama cubano a uno de sus hijos más ilustres.



Envíenos su Comentario

Tu dirección de correo electrónico NO será publicada. Todos los campos son obligatorios *



Nombre Requerido*
Email Requerido*

Comentario Requerido*

Normas a los Comentarios
 - Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
 - No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
 - Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.



Directora General: Yolanda Paris Camino
Programación e Información: Miriam Isabel Rojas Calderón
Grupo Informativo: Dennys Medina la O


Redacción Digital

Editor Jefe: Félix A. Bolaños Leyva
Editores: Aralís Gómez González y Francisco Martínez Chao
Webmaster: Mabel Peña Styo
Traductor: Pedro A. Fanego

Contacto

Teléfonos: (537) 838-1670 (Pizarra)
- 7 838-1484 (Dirección)
Redacción Digital: 7832-4917
Cabina de Transmisiones: 7838-1478 y 7838-1479
Email: cadenahabana@cmch.icrt.cu
Sitio web: www.cadenahabana.icrt.cu



Copyright 2018 Radio Cadena Habana. Todos los Derechos Reservados