
Cuando se habla de Vilma Espín (7 de abril de 1930-18 de junio de 2007) usualmente recordamos a la heroína de la Sierra y el llano, a la eterna combatiente, bella y valiente, o a la estadista, la líder de las mujeres de Cuba y del mundo, por cuya igualdad y libertad plenas luchó sin descanso toda su vida. Pero hay otras facetas en su intensa vida que enriquecen su enorme figura de mujer universal.
Y es que Vilma amaba las artes con esa pasión que ponía en todo, y entre las artes descollaba su predilección por la música, que trascendía el mero placer de escucharla y la llevó a cultivarla con un esmero admirable. Mirando atrás descubrimos que en su amada Santiago de Cuba integró la Coral Universitaria, célebre institución fundada en 1950. Allí derramó su gusto por la trova tradicional, en especial por la obra creadora del maestro Luis Casas Romero, de quien prefería interpretar su canción “El Mambí”, estrenada en el año 1912 con letra del poeta cubano Sergio La Villa.
También de Casas Romero amaba cantar boleros con una dulce y melodiosa voz que se ajustaba totalmente a la música y letra de aquellas obras conmovedoras. Fue cantando estas hermosas y viejas canciones que maduró el amor de Vilma y Raúl, muy jóvenes en aquel entonces.
La música la acompañó durante toda su fructífera vida, era un momento de reposo activo en el bregar cotidiano y una fuente singular de sentimientos y emociones que la ayudaron a ser la luminosa mujer que siempre fue.
Al inicio del siguiente video, un sentido homenaje a Vilma, se puede disfrutar de su voz interpretando "Sin ti":