
A quince años* de la creación del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, son aun pocos los que reconocen toda su importancia dentro del proceso musical en nuestro país en las últimas décadas. Incluso en sus momentos de mayor actividad el Grupo fue prácticamente desconocido por algunos de nuestros medios de difusión. Aunque se me pueda atribuir cierta parcialidad o subjetivismo, por haber sido uno de sus miembros fundadores, no creo ocioso señalar que Experimentación Sonora fue una experiencia única en la historia de la música cubana y que a pesar del relativo aislamiento en que trabajó, pudo ejercer una influencia palpable en el desarrollo posterior de nuestra música popular, y concretamente en dos de sus manifestaciones: primero, en la nueva canción que, desde 1972, quedó enmarcada dentro del movimiento de la nueva trova; y segundo, en la formación de grupos más o menos experimentales que combinan los géneros cubanos tradicionales con el jazz, el rock, la música "clásica", el samba y la música de otros países latinoamericanos y caribeños.
Durante los primeros meses de 1969, en conversaciones con Leo Brouwer y Sergio Vitier, conocí los planes de la dirección del ICAIC sobre la formación de un grupo musical que no solo trabajaría para el cine cubano, sino también se dedicaría a la renovación de nuestra música popular. Se trataba de alcanzar los niveles de realización que ya tenía, por ejemplo, la música del Brasil. Y que le permitió resistir airosamente a la penetración de la industria musical estadounidense. Y por primera vez en Cuba, se dio el caso de un grupo que dedicaba la mitad de su tiempo a ensayos y grabaciones y la otra mitad al estudio de todas las disciplinas que requiere la composición musical en nuestra época: armonía, instrumentación, orquestación, fuga, contrapunto, formas musicales, formas musicales, electroacústica y técnica de grabación. Encabezados por Leo Brouwer, participaron como profesores, el desaparecido Federico Smith, Juan Elósegui y el ingeniero de sonido Gerónimo Labrada. Los profesores asistían a menudo a las clases que impartían sus colegas. Músicos de otras agrupaciones y estudiantes de nuestras escuelas de música, asistieron también a algunas clases y formaron parte en distintas grabaciones. Por primera vez en nuestra música popular se utilizaron los recursos del estudio de grabación y la cinta magnetofónica como elementos actuantes en la realización musical, e integrados a la partitura, y se hizo un empleo extensivo de la improvisación colectiva y hasta de las sonoridades y melotipos de la música asiática. El grupo fue un verdadero taller de experimentación y creación colectiva.
Con la formación así adquirida, los trovadores Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Eduardo Ramos estuvieron en condiciones de dar una sólida base a lo que desde 1972 fue el Movimiento de la Nueva Trova. Junto a ellos, en su primera etapa el grupo contó con los siguientes instrumentistas: Sergio Vitier (guitarra), Leonardo Acosta (saxo alto, fliscorno, flautas recorder), Emiliano Salvador (teclados), Leoginaldo Pimentel (batería), Genaro G. Caturla (flauta), y la colaboración de Lucas de la Guardia (clarinete), Amado del Rosario (oboe) y otros. Posteriormente hubo cambios de personal y se incorporaron la cantante Sara González, el guitarrista Pablo Menéndez, el percusionista Norberto Carrillo. En algunos momentos dirigieron el grupo Armando Guerra, Juan Márquez y Eduardo Ramos.
Aparte del trabajo desplegado por el grupo para la cinematografía nacional, y que se encuentra plasmado en la banda sonora de numerosos documentales (y también en alguno que otro largometraje y hasta en los noticieros), se realizaron algunas grabaciones con números del repertorio formado por las composiciones y orquestaciones de sus propios integrantes. Aunque no creemos que estas grabaciones, ahora reunidas, puedan por sí solas reflejar en todo su alcance, la múltiple actividad creativa del grupo ni sus facetas más experimentales, estamos seguros de que constituyen un valioso documento histórico y recogen una interesante muestra de lo que fue ‒y no estará nunca de más repetirlo‒ una experiencia única en la historia de la música cubana.
NOTA:
*Estas notas originalmente acompañaron al LD 25 años cine cubano. Vol. 1,2 y3. Grupo de Experimentación Sonora, producido por la Egrem en 1984. Luego fueron incluidas en el libro Entre claves y notas…Rutas para el pensamiento musical cubano, publicado por el Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana en el año 2014.