
El 8 de mayo de 1925 marca la fundación del Trío Matamoros, una agrupación musical que enriquecería el legado en la cultura cubana. El hecho ocurrió en la ciudad de Santiago de Cuba, capital de la entonces provincia de Oriente.
Este afamado trío, bajo la dirección de su fundador, Miguel Matamoros, dejó en sus grabaciones el testimonio de una forma de hacer música popular que se difundió no solo en la isla sino a nivel mundial. Sus sones, boleros y otros géneros gozaron de una enorme popularidad en los estratos sociales más diversos, pues eran de una raigambre cultural de la más pura cubanía.
Integrado por Miguel Matamoros, Rafael Cueto y Siro Rodríguez, el Trío se caracterizó por ejecutar una música sin armonías rebuscadas, pero con muchas ideas frescas, un ritmo incomparable y una interpretación de alto vuelo para conquistar el favor de los públicos más diversos.
En el año 1960 se presenta por última vez en Estados Unidos. A su regreso a Cuba, cuando llevaban 35 años de intensa y exitosa vida artística el Trío Matamoros se desintegra. Antes, a principios de marzo de ese año 1960 actuaron por última vez para el pueblo cubano en un memorable concierto en el Teatro Chaplin.
Cientos de grabaciones tanto del trío como del Conjunto Matamoros, realizadas en Cuba y en el extranjero, demuestran la larga y productiva carrera artística de estos geniales músicos.
Afamados cantantes de muchos países versionan hoy la creaciones del trío Matamoros. Al escuchar “Lágrimas Negras” o “Son de la loma” rendimos tributo al gran Trío Matamoros, esencia pura de la música cubana.
Miguel Matamoros es más, mucho más. No es sólo Son de la loma o Lágrimas negras. Ahí están, como testimonio fiel de una época, sus más de cuatrocientas grabaciones: esperan por nosotros.