
El 12 de abril de 1867, un año antes del inicio de las Guerras por la Independencia de nuestra isla nació, en Santiago de Cuba, Sindo Garay, un hombre y artista con mayúsculas a quien casi todos los cubanos consideran un genio.
Acercarse a la figura del insigne músico es una de las maravillas que nos depara la historia de nuestra patria y nuestra cultura. A lo largo de un siglo azaroso y magnífico la vida de Sindo Garay es un símbolo genuino de las raíces de la cubanía. Siendo un niño cruzó 14 veces a nado la bahía de su ciudad natal para transmitir mensajes a los patriotas en armas. Durante la gesta libertadora conoció en estos trajines a José Maceo, Guillermón, Cebreco, Manduley, la flor y nata del mambisado oriental.
Genio al fin de oído sacó los bellos acordes de su guitarra y aprendió pasajes enteros de diversas óperas, a las que vio y escucho desde el entonces llamado “gallinero” de los teatros.
Aprendió a leer y escribir bellas cartas de amor mediante un método de su propia invención, según cuentan sus coterráneos de la época y él mismo. Se ganó la vida como acróbata y en la cuerda floja de los circos, y aprendió el oficio de talabartero, todo para luchar contra el hambre y la pobreza. Viaja y vive en diversas islas del Caribe y al recalar en República Dominicana, cuentan que bajo la sombra de un viejo árbol en casa de una amiga que le cuido, escuchó arrobado a José Martí y conversó con él. Esa noche, según el propio Sindo Garay, no durmió escuchando una y otra vez las frases del Apóstol.
Luego vendría la música y una obra creadora fantástica que llenó de asombro a especialistas, artistas y público. Tejió con mano primorosa canciones que son la esencia misma del ser cubano, del amor, de la pasión por vivir. Los mejores músicos de Cuba y de otras latitudes han cantado y tocado sus canciones.
A sus 101 años, le llegó la muerte el 17 de julio de 1968. No se cansó de decir en sus últimos años que su más grande honor era ser el único cubano que estrechó las manos de José Martí y Fidel Castro.
En el siguiente video, "La mujer bayamesa", en la voz de Benny Moré: