Con la desaparición física del compositor Rosendo Ruiz Quevedo (La Habana, 17 de octubre de 1918-27 de junio de 2009) el panorama musical cubano perdió al artífice de una obra sonora de particular protagonismo dentro del pentagrama nacional.
Ruiz Quevedo, desde sus inicios en el campo autoral, definió su obra por el apego a lo más representativo y valeroso de la música cubana, tanto con creaciones pertenecientes al movimiento del filin como con sus chachachás de alcance internacional.
Recordemos, además, en esta nómina la rumba "Rataplan plan plan", el afro "Senseribó" y la guaracha "Saoco", todas ellas representaciones sonoras con elevados valores de cubanía y criollismo.
Hijo de Rosendo Ruiz Suárez, uno de los grandes de la trova tradicional de la Isla, el ambiente familiar propició su futuro desempeño; a ello se sumó su amistad con el trovador Tirso Díaz y su hijo Ángel, quienes coadyuvaron al vínculo con una pléyade de jóvenes cultivadores del filin.
De ese vínculo surgió en Rosendo hijo la inspiración "Hasta mañana vida mía" de 1945, devenido en el tema de despedida de aquellas reuniones de los jóvenes bohemios de entonces. De esa época destacan igualmente "Bibelot de chocolate", y "Sombra que besa", esta última con música de Isolina Carrillo.
En este compositor no solo se percibió una acertada obra romántica, con igual acierto incursionó en la música bailable, con la que alcanzó éxitos significativos. Recordemos, por ejemplo, "Rico vacilón", con más de 300 grabaciones fonográficas en numerosos países de nuestra área. Citemos, además, "Los marcianos", "Chachachá de los cariñosos", "Los fantasmas" y "Chachachá multicolor", este último con texto de Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí y que fuera segundo premio del Festival de la Canción de Praga en 1967.
Otro gran mérito de Rosendo Ruiz Quevedo consistió en que nunca rehusó el compromiso social. En los años cincuenta del siglo pasado junto con José Antonio Méndez, Luis Yánez y otros compositores, creó la editora Asociación Música Habana conocida como Musicabana, de la cual fue presidente. En este desempeño tuvo la oportunidad de proteger el patrimonio sonoro de la Isla frente a las empresas y trasnacionales de la época que buscaban apropiarse en unos casos y en otros limitar a nuestros creadores musicales.
Fue vicepresidente de la Sociedad Cubana de Autores Musicales y recibió importantes reconocimientos otorgados por la Asociación de Comentaristas Radiales de México, ante el éxito rotundo de algunas de sus creaciones.
Notables figuras de la época grabaron sus obras, entre ellas destacan Paulina Álvarez, también llamada La Emperatriz del Danzonete, Esther Borja, Fernando Álvarez, Tito Gómez, Vicentico Valdés y Cheo Belén Puig, quienes no se resistieron al encanto de sus temas; así como orquestas de la talla de Enrique Jorrín, Aragón, y Arsenio Rodríguez.
Rosendo Ruiz Quevedo, que siempre fue un defensor a ultranza de la música cubana, falleció en La Habana en junio de 2009.
Tito Gómez, con la orquesta Riverside, interpreta "Hasta mañana vida mía":