
Eduardo Córdova (La Habana, 19 de julio de 1963) estudió percusión en la Escuela Nacional de Instructores de Arte, pasó una etapa muy enriquecedora como profesor de percusión e instrumentista en la Banda de Música. Más adelante se graduó como pedagogo de ese propio instrumento en el Centro de Superación de la Enseñanza Artística.
Además de tocar sus tambores, Córdova se dedicó a construir sus propios instrumentos, decorados con imágenes talladas de deidades afrocubanas.
Su tambor insignia se llama Siete Bocas, con rostro de Shangó, de amplia gama de referencias y que se ejecuta como si estuvieran tocando cuatro músicos. Esos instrumentos son el reflejo de diferentes corrientes sincréticas de las religiones presentes en nuestra cultura.
Córdova, de igual modo, dedica sus energías creativas a la pintura, que concibe entre sus tambores con los mensajes de sus ancestros, bajo el signo precisamente del tambor. Expone en ferias cubanas y en espacios internacionales, mientras que todos los años asiste al Festival Latinoamericano, en Italia.
Actualmente el maestro es director musical de la compañía Habana Compás Dance, donde realiza un trabajo muy novedoso con las bailarinas, para convertirlas en excelentes percusionistas, aprovechando los ritmos cubanos.
La crítica especializada dedica elogios a este monarca del tambor. La prestigiosa publicación, Il Giorno le ha consagrado artículos, catalogándolo en 2003 como el Rey de la Música Cubana.