
La música cubana se esparce por cada rincón del barrio obrero de Pogolotti, en Marianao, y con ella va la historia de ese sitio singular desde su surgimiento hace más de un siglo. Así lo cuentan sus habitantes, que hoy desarrollan disimiles iniciativas para que nada se olvide.
Joaquín Olivera, historiador y gestor del proyecto Salvar la Identidad del Barrio Obrero de Pogolotti, explica que se ha rescatado gran información para la memoria colectiva y que aún falta mucha más por hallar y dar a conocer, pero es evidente que al barrio lo caracterizan su apego a las tradiciones y a la música.
Señala el especialista que a la célebre demarcación el arte sonoro llegó con sus primeros habitantes, que provenían de varias localidades, entre otras, de Regla, con enorme herencia de la cultura afrocubana. Esos cultos, el sincretismo, danzas, toques y cantos forman parte de la vida de Pogolotti, por lo que no es extraño que se conformaran allí arias comparsas.
Tal ambiente propició el surgimiento de músicos como Oscar Valdés, prestigioso percusionista y destacado cantante de la emblemática orquesta Irakere, ya desaparecida. Él nació y vive en el barrio, donde además de ensayar con su grupo Diakara, forma a jóvenes talentos en la práctica de la percusión con herencia africana.
Asimismo Pogolotti siente orgullo por la presencia en la comunidad durante algún tiempo de César Pedroso, Premio Nacional de la Música, director de la agrupación Pupy y los que son son, que antes se desempeñó como pianista y compositor de los Van Van, él ha declarado que en ese lugar están sus raíces musicales.
Joaquín olivera enfatizó que otra figura cimera del arte sonoro en la Isla que habitó estos predios fue la trovadora María Teresa Vera, la cual vivió una larga temporada en Pogolotti donde falleció, se le recuerda muy humilde apoyando las festividades oficiales de la demarcación, donde los niños la iban a buscar para que cantara en las actividades de sus escuelas y ella complaciente regalaba su extraordinaria voz, que mantuvo fresca hasta el final de su fecunda existencia.
Es extensa la lista de hechos y de personajes vinculados allí a la cultura criolla, por lo que el proyecto SIBOP continúa indagando e integrando a los vecinos a investigar sobre su propia herencia.