
Es como si los poetas y los compositores hubieran convocado a la poesía para rendir un justo y merecido tributo. Porque eso es, en verdad, esta compilación de versos y canciones. Es un homenaje, desde la razón y la pasión, al recuerdo, a la memoria, a la presencia, de otro poeta: Luis Rogelio Nogueras, Wichy el Rojo, un nombre imprescindible en el panorama de las letras insulares de la pasada centuria.
León Estrada y Reynaldo García Blanco, también poetas, concibieron tan noble empeño y se dieron a la tarea de reunir los textos que aparecen en este libro, titulado Entre el cuerpo y la luz. Poemas y canciones para Wichy (Ediciones La Memoria, Colección Realengo, Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, 2013, 228 pp).
Si bien el olvido no ha podido completar su significación con la obra de Luis Rogelio Nogueras –escriben los compiladores—, gracias en primera instancia a su propia calidad, a su genio, sus compañeros de generación tampoco dejaron que su escritura, transgenérica, inclasificable en buena parte, todavía hoy de actualidad, quedara solo en fichas bibliográficas, émulas del polvo y la desidia.
Dos secciones conforman Entre el cuerpo y la luz... En la primera, “El convite de los amigos”, se reproducen aquellos poemas y canciones que le han dedicado, en las últimas décadas, autores de diversas generaciones, estilos, tendencias, quienes testimonian en sus creaciones el alcance y permanencia de una obra que ha trascendido en el tiempo.
Aparecen en ese segmento inicial, canciones como “No busques la mujer”, que le dedica el trovador Fidel Díaz Castro:
No busques la mujer de una canción,
en mi reverso están sus apellidos;
su silueta es un astro que no he hallado
y quién sabe si el rostro lo he leído.
No busques la mujer de una canción,
me acaba de pasar por otro siglo
rozando la guitarra de un tirón
con los ojos del mundo en un suspiro.
No busques la mujer, ya se ha esparcido
abrazando una Habana que regresa
más allá del secreto de la piel
donde ha tallado un trillo en la maleza.
No busques la mujer, ella no reza,
vaga por la ansiedad de un alarido;
cuando sospecho el fin, ella comienza
susurrándole al mar otro sentido.
No busques la mujer que me ha llovido,
no me espantes su vuelo en una queja,
no pretendas salvarte con su olvido,
busca al cisne salvaje que se aleja.
Original resulta “Amar al cisne salvaje”, segunda sección del volumen, en que se agrupan textos que han empleado versos de El Rojo como epígrafes o como inteligente referencia, como aparece en el breve y sugerente poema “Ganga”, incluido en el libro Circunloquio, de la autoría de Juana García Abás:
Rebaja en plumas
de cisne doméstico
para evocar
al cisne salvaje.
Complementan esta entrega una colección de imágenes, que permite reconstruir momentos de la breve vida de Luis Rogelio Nogueras (La Habana, 1945-1985), poeta, narrador, guionista de cine, quien legó una obra en que sobresalen títulos como Cabeza de zanahoria, Premio David, e Imitación de la vida, Premio Casa de las Américas.
Al presentar esta compilación de versos y canciones, el poeta, periodista y cineasta Víctor Casaus invita no solo a «mirar al Rojo otra vez (...) entre el cuerpo y la luz», sino también a «confirmar que pocos libros como este podrían armarse con poemas dedicados a un contemporáneo querido y admirado o con textos que nacieron al calor o al brillo de su joven herencia literaria y humana».
Entre el cuerpo y la luz. Poemas y canciones para Wichy es, por ello, algo más que una simple y convencional recopilación de versos. Con la publicación de este libro se reafirma el reconocimiento que ha acompañado, en la memoria literaria de su tiempo y del futuro, el rico legado de Luis Rogelio Nogueras, Wichy el Rojo.