
Con justeza nuestro baile nacional tenía que nacer de un mulato inquieto y sagaz para que le imprimiera el néctar propio de las más absoluta cubanía.
Miguel Faílde tiene el mérito de la creación del primer danzón: "Las Alturas de Simpson". Aunque a él se deben otras piezas, como danzas, valses, pasodobles y marchas, su nombre se consagró desde su natal Matanzas, allá por 1879, cuando dio a conocer aquel ritmo renovador.
Las aptitudes del jovencito le permitieron distinguir lo apropiado de una cadencia más suave que la contradanza y así surgió el danzón, cuyo paso posibilita el descanso para los bailadores.
Nada mejor para el alma melodiosa de esta nación que rápidamente entendió cómo se facilita cortejar y abanicar en medio del calor, sin dejar de marcar cada nota.
El 23 de diciembre de 1852 llegó al mundo Miguel Faílde, quien, además de ejecutar varios instrumentos musicales, dejó una estela de composiciones, entre las que sobresalen unos 114 danzones de su autoría.
La cultura siempre estará en deuda con quien puso en nuestros pies un ritmo popular y contagioso para los bailadores, que a más de cien años de creado, nos distingue por su singularidad.
"Las altura de Simpson", interpretada por Ethiel Fernández Faílde, tataranieto de Miguel Faílde. Ethiel es flautista, arreglista y director de la actual Orquesta Miguel Faílde: