
Ñico Membiela (Zulueta, Las Villas, 3 de diciembre de 1913-Miami, Florida, 13 de julio de 1998), es la voz del recuerdo, uno de los cantantes más interesantes de Cuba y más debatidos en su tiempo, por la aceptación popular y por los misterios que encierra su voz, que dejó a la sombra a muchos con mejores posibilidades en la técnica vocal. Hablar de las cualidades vocales de un Pavarotti, o Plácido Domingo es cosa fácil, pero explicar el misterio de voces triunfadoras, que no poseen esa gran técnica es una tarea bien difícil.
Ñico, en los tiempos gloriosos del Ali Bar (1960) contaba con un público superior al de Benny. «Las mujeres se le arrodillaban –me contó el cantante Kino Morán– le llevaban sacos de comida, hasta cerdos y pollos de regalo, aquello era lo más grande. Benny molesto por la cantidad de canciones –quince– que el público le pedía, una tras otra a Membiela. El Bárbaro conversó con el dueño, Alipio García, quien le habilitó un horario especial, después de la una de la madrugada. No se asombren son cosas de las modas y nadie las entiende.
¿Cuál es el misterio de Ñico Membiela?
El musicólogo Helio Orovio considera que:
El misterio reside en el rescate de una nostalgia, de una rara atracción de canciones al estilo de Pablo Quevedo –tuberculoso– que también recuerdan al físico débil de Chopín y de Mozart. Ñico, a su vez, cantaba arreglos nostálgicos, con una pátina del ayer que supo facturar muy bien Joaquín Mendivel, algún día habrá que hacer la historia de estos arreglistas como Mendivel y Severino Ramos (La Sonora Matancera) que manejaron muy bien la personalidad musical de los cantantes. Ñico también contaba con un timbre bello, distinguido, muy personal.
Pero a Helio le faltó decir que en todos estos cantantes hay también algo de natural, de rescate de nuevos timbres que resultan novedosos a lo que otros hicieron con esas mismas canciones. Baste escuchar las grabaciones de esos mismos títulos en otras voces, por ejemplo, el bolero "Cien veces", compuesto por Siro Rodríguez de Los Matamoros. Ñico inventa un estilo novedoso y bien creativo, para ese tiempo de la década de 1960. Observemos que en cada cantante triunfador hay algo nuevo, creativo, distinto, especial, contemporáneo que lo distingue.
Ahí puede radicar el secreto de las voces que llaman la atención al público. El timbre tiene que decirle algo a la gente, ese algo es el misterio que nunca nadie podrá descifrar, ni siquiera esos musicólogos que aseguran descubrir todos los secretos de la música. Dicen que el arte no se explica, porque se malogra: esa es la magia y lo demás es la técnica, o la "tecniquería", como decía Jorge Luis Borges.
Antonio Membiela García (Ñico) comenzó desde pequeño como trovador de boleros y canciones, con la guitarra de su amigo Felito Molina. Temprano tuvo que sobreponerse a su tartamudez. Sobre 1929, con 16 años de edad cantaba por el pueblo de Sagua la Grande, Cienfuegos y Santa Clara, tratando de abrirse camino en el mundo de la canción. Estuvo una etapa como bongosero en la jazz band de Periquín. En Santa Clara trabajó varios años como guitarrista con Juvenal Quesada. Un dato curioso es que en 1939, cuando se organizó la orquesta Aragón de Cienfuegos, probaron como cantante a Ñico Membiela, pero se decidieron por Pablo Romay, el estilo interpretativo de Ñico estaba en otra línea.
Sobre 1943 entra con su familia en La Habana, se enrola con Nené Allué y Nazario López. Comienza a cantar en la emisora Radio Salas durante cinco años, también participa en la RHC Cadena Azul. En estos tiempos de la década de 1940 había que morder el cordobán, entre los disímiles trabajos por los que tuvo que pasar: cobrador de muebles y me cuenta José Galiño que algunos aseguran haberlo visto cantar en ómnibus. Para más desgracias, a inicios de 1950 sufrió una dolencia en las piernas que lo mantuvo baldado por varios meses. El pasado de trovador lo marcará en el éxito futuro, lo llegan a proclamar El Trovador Nacional; la gente comienza a relacionarlo con el divo de la voz de cristal, Pablito Quevedo. Se presenta en centros nocturnos. A inicios de la década de 1950 hizo varias grabaciones para el sello Panart, pero no obtiene éxito en ellas; eran grabaciones de la vieja guardia como "Campanitas de cristal", "Caprichito de verdad". Posteriormente graba con la orquesta de Cheo Belén Puig, coincidentemente donde también estuvo Pablito Quevedo.
José Galiño, en un excelente artículo, me ofrece los siguientes datos:
Ñico Membiela se abre el camino en 1960 –cuando estallaba "La Pachanga", de Eduardo Davidson y se sentían los clarines de la nueva sociedad. El primer cañonazo: "Contigo-Besos salvajes", dos ligaditos. Ñico se especializa en las combinaciones musicales, aunque eso no es lo que decide su éxito, como algunos ingenuamente dicen. Las canciones las graban en la Modiner perteneciente a Nilo Gómez y Membiela, en la discoteca La Moda. Después le sigue el éxito de R.G. Perdomo: "Total"; este título da nombre a su primer álbum a fines de 1959 que triunfa en 1960. Rápidamente refuerza el éxito con "Orgullo", de Valdespí. Hay un momento en que se da el lujo de romper con la tradición de los viejos temas. A inicios de 1962 en Radio Rebelde se presenta un programa diario de Ñico, con el animador León Acosta. Membiela tiene un agradable timbre, selecciona muy bien su repertorio con ese cantar a aquellos abrumados por el amor que se fue, del que se huye y de nuevo se alcanza. Entre las leyendas de Ñico se decía que padecía de tuberculosis, buscándose afinidad con Quevedo, por su presencia física de hombre abatido. También se cuenta como en las crónicas policiacas que el cantor siempre llevaba un pavoroso puñal francés, quizás una costumbre campesina de su pueblo de Zulueta. Consiguió una amplia simpatía y aceptación que cimentaron su popularidad. En 1959 mantuvo 6 números en la “Pizarra Verde” –que no era de color verde- de Radio Progreso y, de los 20 éxitos del año, "Contigo-Besos salvajes" alcanzó el primer lugar con la mayor puntuación, "Cuatro vidas", en el No. 10 y "Dos cosas", en el No. 11. El hombre, en su tiempo, arrasó
Membiela llega tarde al éxito, a los 47, un caso parecido a Charles Aznavour, es exactamente en 1960 cuando graba el LP Modiner NG-195: Éxitos de Ñico Membiela. Que contiene, entre otros: "Contigo-Besos salvajes" (Estrada y Fontanal), "Orgullo", "Me robaste la vida", "Trago amargo" (Luis Marquetti); "Lo siento por ti", "Dos cosas", y "En las tinieblas".
Si me lo permite el director de este portal, en otro momento podría hablar de nuevos misterios relacionados con Ñico Membiela, por ahora solamente quiero hacer saber que, hace un tiempo me enteré que Zulueta es el pueblo de Cuba que primero difundió el juego de fútbol en Cuba; existe allí hasta un monumento a una pelota de fútbol. ¿Los residentes de Zulueta se acordarán que una de las voces más resonantes de la década de 1960 fue un cantante nacido en su tierra? ¿Han interiorizado que la voz del recuerdo nació en Zulueta? Les dejo eso de tarea.
NOTA EDITORIAL:
Ñico Membiela falleció, en la soledad y la pobreza, en un hospicio de Hialeah, Miami, Estados Unidos, el 14 de julio de 1998.