
Marcelino Guerra (Cienfuegos, 26 abril 1914-Alicante, España, 10 octubre 1996), es uno de los cantantes cubanos de mayor trayectoria en la música. Recorrió muchos caminos como cantante, guitarrista y compositor; y fue considerado entre los músicos cubanos de la élite llegados a Estados Unidos de América y Europa. A mediados de la década de 1940 las orquestas más populares en EE.UU. eran la de Machito y sus Afrocubans, Noro Morales, José Curbelo, Pupy Campo y Marcelino Guerra.
Cienfuegos tiene una respetable lista de grandes figuras musicales, Marcelino es una de sus glorias. El niño Marcelino nace en una numerosa familia de 8 hermanos:
Los novios de mi hermana me daban una peseta para comprar 3 centavos de azúcar y dos de café, yo corría a la bodega y regresaba muy rápido, entonces me pusieron el sobre nombre de Rapindey y el apodo se me quedó desde los 8 años para siempre.
A los 14 comienza el interés por la música de Marcelino, vivía cerca de un estudio de música, prestaba atención a los músicos del Septeto Cienfuegos.
Un día el cantante del grupo no llegó y el director que era un policía me invitó a cantar, yo conocía el repertorio del Septeto Habanero, que estaba de moda. A la edad de 17 años ya me encontraba en La Habana con el septeto Cienfuegos en el cabaret El Infierno, uno de los primeros de la capital. Teníamos que vivir 7 músicos en el cuarto de un solar con sólo 4 camas y debíamos turnarnos para dormir, así eran las cosas en la vida de los músicos de aquellos tiempos.
El septeto regresa a Cienfuegos, Marcelino se queda en la capital). Trabaja como mensajero de un sastre. El sexteto Cauto buscaba un cantante y maraquero, para trabajar en el Sans Soucí, donde conoce a Panchito Riset. En el gobierno de Machado del 33, se queda sin trabajo; entonces se incorpora a el Septeto Habanero, con el cual se presentan en la academia Habana Sport. Después se une al septeto Nacional de Ignacio Piñeiro. Su economía va mejorando. Llega a cantar en el conjunto Siboney con Isolina Carrillo y, a través de su coterráneo Rafael Ortiz, conoce al bailarín Julio Blanco Leonard que tenía el conjunto Batamú. Le compran a Marcelino una guitarra, la aprende a tocar y hace alianza con Julio Blanco al que le musicaliza los textos. El primer resultado fue "La clave misteriosa" –transcrita por Oscar Boufartique– le siguieron: "Batamú", "Volví a quererte", "Amor gigante", "Buscando la melodía", estrenada por Pablito Quevedo. La obra tiene una cubanía aplastante, sobre todo en voz de Benny Moré y, más reciente, la graba Gilberto Santa Rosa.
Marcelino y Blanco en sus inicios tuvieron difusión en jingles comerciales y anuncios. Llegaron a componer, entre –1934 y 1937– 68 obras, crearon diversos géneros: boleros, sones, canciones, congas, guajiras, rumbas, guarachas y afro. Participaron en 1936 con el trío Occidente, junto a Miguelito Valdés. El binomio se rompe por asuntos de ambiciones.
En 1938 Agustín Banguela, bailarín del Batamú, le entrega a Marcelino el texto de "Pare cochero" un cañonazo continental. Otra canción para la historia es "Convergencia" –textos de Bienvenido Julián Gutiérrez–, compuesta en 1938. También Marcelino tiene parte en la canción " A mi manera", compartida con Panchito Carbó, quien hizo dúo con Pablo Quevedo. La pieza "Me voy pal pueblo" dicen que la cedió Marcelino a su esposa Mercedes Valdés.
Marcelino hace una estancia en el conjunto Hatuey y en 1940 arriba al máximo conjunto sonero: Arsenio Rodríguez. Con Arsenio viaja a Nueva York, allá lo apoyan Mario Bauzá y Machito, hace coro en los Afrocubans. Organizan una segunda edición de los Afrocubans (Machito II), se presenta en el cabaret La Conga. En 1944 debe regresar a Cuba y vuelve a New York en 1945 y organiza su propia orquesta, debuta en el Manhattan Odd Fellows, y llega a tocar en los lugares más exclusivos.
El cubano llega a convertirse, en 1946, en el músico más popular en Nueva York, en la gran manzana. Un año después se une a Chano Pozo y Arsenio Rodríguez –tres monstruos cubanos–; grabaron: "Serena de seven" y "Sácale brillo al piso". En ese 1947 Marcelino con su orquesta, junto a la de Machito y los invitados: Miguelito Valdés, Noro Morales, Bobby Capó, Olga Guillot, Chano Pozo, Graciela, Daniel Santos, Xavier Cugat, Juan Torres; se presentan en el hotel Diplomat, para recaudar fondos para la operación de Arsenio Rodríguez, el 12 de julio de 1947.
Con la llegada del mambo a Nueva York, en 1950, Guerra se monta en el tren del nuevo y sofocante ritmo. Para 1954 confronta problemas con su orquesta, se decepciona, cede su orquesta al pianista Ayala y se integra a la marina mercante con la que viaja el mundo.
En España abandona la marina, se casa en 1967; trabaja en una etapa en el mantenimiento del Rockefeller Center y en un club de Unión City, Nueva Jersey. Con Mario Bauzá, en 1976, organiza el septeto Son de la Loma. Finalmente, se cansa del gran mundo y decide mudarse para España.
Reside en un pequeño pueblo pesquero en Alicante, se vuelve a tener noticias de Marcelino en 1995, cuando hizo público el álbum Rapindey, una antología de su obra donde participa junto a Omara Portuondo y Compay Segundo, astros del Buena Vista Social Club.
En Alicante fallece, su cuerpo fue cremado y sus cenizas esparcidas al pie de la Estatua de la Libertad: Nueva York, Nueva York / ciudad donde fui feliz / Nueva York, en tu suelo también sufrí / algún día he de morir / y desearía fuese en ti / adorada Nueva York.
Con este artículo muy respetuoso le hacemos un homenaje a un cantante y compositor grande de Cuba; aunque sus cenizas se encuentran esparcidas en la Estatua de la Libertad, su verdadera estatua se encuentra en toda Cuba. Lo cubano es lo cubano, eso nadie lo puede quitar.