En este 2019 se conmemora el aniversario 80 del fallecimiento del cantante de San Antonio de los Baños Fernando Collazo (La Habana, 21 de agosto de 1902/16 de octubre de 1939).
Fernando Collazo es el rey del danzonete, una de las grandes estrellas y mitos de la música cubana en la década de 1930. Eran los tiempos en que en la estación de la Columbus se escuchaban los cantantes con auriculares en los primeros aparatos de radio de galena. Como «un mozo bien plantado» lo retrata Alejo Carpentier en la revista Carteles. Su físico era parecido al de Isaac Delgado: un artista elegante con una suerte loca para las mujeres, y además, primer cantante que rodó un automóvil propio en la capital. Junto con Pablito Quevedo fue de los primeros divos de la canción cubana.
Tuvo éxitos en París, Alemania, Hollanda, Inglaterra, Nueva York y en América Latina. Cantó para el rey de Suecia: «Tengo el vicio de viajar, y todos los años me alejo para venir con nuevos bríos a seguir luchando por el mejoramiento de los autores y el engrandecimiento de la música cubana».
Collazo en 1934 fue presidente de la Sociedad de Autores Musicales, trabajó por la reivindicación del patrimonio y los derechos morales de sus colegas. Amigo de altos dignatarios, brilló ante las más rutilantes personalidades de la música de la noche habanera.
En principio Fernando era un tabaquero, comenzó en la música con un dúo junto a Enrique García, siguió con el sexteto Lira de Redención, de Antonio Montalvo y en 1926 funda el Septeto Cuba, el segundo piquete en contar con un piano.
Transitó por la orquesta de Antonio María Romeu, Belisario López, Habana –después orquesta Gris– y organizó la orquesta de Armando Valdespí, para la emisora Lavín. Hasta que fundó en 1935, como director y cantante La Maravilla del Siglo, llamada así por la calidad de sus músicos, una especie de todos estrellas; catalogada por Collazo «el resumen de toda la evolución para mejorar el nivel musical del criollismo tradicional». La orquesta se trasladaba en un auto pisicorre, tipo Limusina. Más adelante, en 1937, pasa a manos de Antonio Arcaño.
En 1929, Aniceto Díaz crea el danzonete, entonces Collazo es el primero en estrenarlo con la Orquesta Gris de Armando Torres, en la capital en 1930. Armando fue el compañero de batallas de Collazo.
Pues bien, la historia de Collazo es digna de un buen libro o una película con sexo, violencia y lenguaje de adultos. Su muerte fue estruendosa a consecuencia de un pistoletazo en su residencia de la calle Figuras no. 20 (altos).
El misterio de su muerte no ha terminado, la leyenda continúa y sería tema para otro capítulo de esta saga de los cantantes.
En el siguiente video Fernando Collazo interpreta "Boca linda", acompañado por la orquesta de Antonio María Romeu: