
El cubano Fernando Albuerne, (Sagua de Tánamo, Oriente, 28 de octubre de 1920/ Miami, Fla. 3 de julio del 2000) era dueño de una voz exquisita, bien timbrada –como dicen algunos musicólogos–. Su prestancia, su elegante frac, su bigote, su porte de excelencia le fueron dando una personalidad aristocrática.
Desde niño trabajaba en una fábrica de jabones para afrontar la dura vida en la capital. Fue ascendiendo hasta llegar a ser el dueño. Mientras tanto cantaba por placer, porque no le alcanzaba para comer. Eran tiempos de crisis, aun así se presentó a competir en La Corte Suprema del Arte.
Cantaba en reducidos auditorios, animado por buenos amigos, pero no tenía plena conciencia de sus condiciones vocales. “Ya estando en mejores condiciones económicas, un buen día me decido a grabar un disco y auto juzgarme. Paso por la Radio Cadena Suaritos, bajé de mi camión de repartir jabones y hablé en la administración para grabarme un disco”.
En Radio Cadena Suaritos los discos que se grababan eran solamente para uso de la difusión de la emisora, pero José Antonio López, el administrador le ofreció una oportunidad, sin proponérselo se convirtió en el descubridor de Fernando Albuerne. Así el guantanamero llegó muy lejos en esa planta radial, y se convirtió en artista exclusivo, especialmente con el hit: “Ven amor”, de Aldo Mare.
Según José Antonio López “Albuerne no era un simple aficionado, se había graduado de Ingeniero Agrónomo en la Universidad de La Habana. Tenía prestancia, sencillez y lo atendí como amerita una persona así. Como quiera que sea, estuve iluminado, porque se trataba de una Estrella Naciente”.
Fernando debutó en Radio Cadena Suaritos el 17 de noviembre de 1941. Asombrosamente su voz impresionó, fue aceptada por el público y comenzó a grabar una canción diaria y acumuló 2000 grabaciones, cuyo paradero se desconocen.
Desde ese momento Albuerne se entregó con mucho interés al canto, dominó la técnica y acudió a los consejos de maestros como Santos Menéndez Morales y Ondina, quienes, en unos cinco años, lo fueron desarrollando con un repertorio y un estilo.
La consagración total de Albuerne llegó en 1946 con sus presentaciones en el teatro América. Cuentan que lo contrataron por una semana y se mantuvo por dos en las que tuvo que cantar hasta 23 canciones. En los momentos más memorables del teatro América se contrataba a Fernando, una verdadera atracción.
Con tal éxito, en 1947 conquistó América Latina y Europa. En Radio Belgrano de Buenos Aires lo aclamaron, también en Radio Madrid, en el Casino Estéril, de Lisboa, en el cabaret Morocco, de Madrid y en la Televisión Francesa.
A partir de 1960 Albuerne se radicó en Caracas y volvió a su oficio de empresario jabonero, aunque de vez en cuando entraba en el estudio de grabación con un selecto grupo de canciones, bien arregladas. Con la Panart grabó un LP que alcanzó un éxito arrollador de ventas en la Florida, como si los medios de difusión lo hubieran mantenido todo el tiempo en la radio y la televisión.
Entre los orquestadores y directores de orquesta que trabajaron para Albuerne destacaron: Félix Guerrero, Adolfo Guzmán, Julio Gutiérrez, Mario Suárez, Enrique G. Mántici, La Cosmopolita, Cuarteto Carlos Faxas.
Fueron varias las canciones más gustadas en la voz de Albuerne: “Madrecita”, “No puedo ser feliz”, “Noche de paz”, “El reloj”, “Luna Rossa”, “Alma, corazón y vida”, “Fascinación”, “Cuando no sé de ti”, “Bella cubana”, “Siboney”, entre otras.