
Los maestros del placer le llamaban en la Edad Media a los juglares y trovadores que eran trotamundos de caminos, peregrinos de la vida, que interpretaban romances, contaban historias, poemas, narraciones, leyendas, gestas y epopeyas heroicas.
Los maestros del placer fueron los primeros representantes de la especialización del arte y de la división del trabajo, ejercían el humorismo, eran saltimbanquis, tragaespadas, comecandelas, bailarines, acróbatas, practicaban la magia, creaban un espectáculo. Lo que sorprende es su riqueza de aspectos.En una palabra: Eran los “Maestros del Placer” (Maítre de plaisir) de la época.
Hacían tertulias reunidos alrededor del fuego y anécdotas picantes; iban por las calles y los parques, de plaza en plaza, de pueblo en pueblo y vendían sus canciones al mejor postor. El pueblo los acogía por su gracia y su encanto… eran los maestros del placer.
Cuando las últimas huellas de la cultura antigua ya estaban borradas, todavía los juglares y trovadores seguían entreteniendo a las masas con su arte sin tantas pretensiones de compromiso con la eternidad.
Juglares y trovadores se unen cuando pierden sus oyentes aristocráticos y encuentran en las clases populares la competencia de los juglares más libres, espontáneos y llenos de autenticidad. Y es así como ambos –juglares y trovadores, cantores y comediantes– se mueven en los mismos círculos, se mezclan e influyen mutuamente hasta que pronto ya no se pueden distinguir.
De la Edad Media europea, la tradición de los trovadores y juglares pasó a Cuba. En este Caribe transformador ellos fueron mutando y acubanándose. Pero la esencia siguió siendo la misma.
Sindo Garay era un cirquero y fue el más grande trovador de Cuba, según definiciones de Silvio Rodríguez. Los trovadores cubanos fueron a la Guerra de Independencia, también participaban en las descargas bohemias de Santiago de Cuba y en el siglo XX por todos los bares como el Vista Alegre, por barberías, cafés y en tertulias como la Peña de Sirique, en el municipio de El Cerro.
Los trovadores cubanos más contemporáneos cantaron a las gestas del Moncada, la Sierra Maestra y Playa Girón; acompañaron a los combatientes cubanos en Angola, Etiopía, Nicaragua y en cuanto país ha llegado la vocación internacionalista del pueblo cubano; relataron en sus composiciones la impronta y la obra de Fidel y otros temas que han marcado pauta dentro de la historia de la nación, y han contribuido como nadie a fortalecer el sentido de pertenencia, la unidad, el patriotismo y la fe en la victoria.
En el siguiente video Silvio Rodríguez y jóvenes trovadores cubanos interpretan "Canto arena":