
«Maravilloso temperamento y una voz sugestiva, cálida, llena de matices y de inflexiones», dijo de ella Al Jolson, mientras que Óscar Valdés le dedicó uno de sus más bellos documentales: Rita. De igual forma, investigadores, periodistas, poetas y compositores¹, apasionadamente, se han inspirado en Rita Montaner, La única (1900-1958).
Con la fuerza de su talento múltiple, Rita Aurelia Fulcada Montaner y Facenda, nacida un 20 de agosto, puso todo su empeño en contribuir al desarrollo de la que entonces era incipiente producción fílmica cubana. Pero, además, trabajó en algunas películas rodadas en México. Quince títulos, entre 1933 y 1954, que hoy tal vez nos puedan parecer ingenuos pero que ocupan su lugar en la historia del viejo cine latinoamericano, conforman la filmografía de Rita Montaner.
En esos años fue dirigida por Miguel Contreras Torres, Ramón Peón, Ernesto Caparrós, Adolfo Fernández Bustamante, Joselito Rodríguez, Juan José Ortega, José Morales, Emilio Indio Fernández, Chano Urueta y Tito Davison.
Con La noche del pecado debutó en la cinematografía. Actuaba a la sazón, en México, junto a Ignacio Villa, desde entonces Bola de Nieve. Mientras, en Cuba, la dictadura machadista tocaba a su fin. Años después, en 1938, Rita intervino en Sucedió en La Habana, filme con música de Gilberto Valdés y dirección musical del maestro Gonzalo Roig; también lo hizo en Romance del palmar, cinta llena de canciones en la que se deja escuchar, deliciosamente, en "El manisero", de Moisés Simons.
Poco después, junto a figuras provenientes de la Corte Suprema del Arte, La única, denominación que la acompañaría a través de su carrera artística, apareció en la comedia Romance musical y, más tarde en María La O, cuya fotografía estuvo en manos de un consagrado de la imagen: Gabriel Figueroa. Su labor por aquellos años, década de los cuarenta, concluyó con Angelitos negros, filme mexicano en el que sería la contrafigura del popular actor Pedro Infante.
El año 1950 fue de intensa actividad cinematográfica para ella. Intervino sucesivamente en Ritmos del Caribe, junto a Rafael Baledón y Amalia Aguilar; Pobre corazón, secundando a Jorge Mistral; Al son del mambo, en compañía del cómico Resortes y de Dámaso Pérez Prado, así como en Anacleto se divorcia, que tuvo a Carlos Orellana y Rosita Arenas como figuras centrales.
Entre 1951 y 1954 hizo sus últimas películas. En Victimas del pecado mostró su faceta de pianista; en Negro es mi color su actuación fue premiada, mientras que en La renegada, al conducir su personaje con una frescura que el tiempo no ha empañado, pudo lograr, a mi juicio, el mejor trabajo del elenco.
En La única, película titulada como su famoso apelativo, el proyecto salió adelante por la actitud de Rita y del equipo de filmación. Contra viento y marea, todos se entregaron a una fatigosa labor, la mayoría de las veces realizada en una sala de cine, convertida por imperativos de las circunstancias en improvisado estudio cinematográfico. Faltaban todavía algunos años para la creación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC).
Rita Montaner, Rita de Cuba, La Única, dijo adiós al mundo del cine con Píntame angelitos blancos. Cuatro años después, el 17 de abril de 1958, falleció en La Habana quien, en opinión de muchos, ha sido una de las más grandes artistas cubanas.
NOTAS
¹ Se refiere, entre otros a: Alberto Muguercia, Ezequiel Rodríguez, Aldo Martínez Malo, Luciano Castillo, Leonardo Depestre, Miguel Barnet y César Portillo de la Luz.
Rita Montaner interpreta "Júrame", de María Grever: