Abarcando boleros de oro como "Eso y mucho más", "Palabras calladas" y "Alma libre" ─con el que hicieran fabuloso dúo Benny Moré y el venezolano Alfredo Sadel, acompañados por la orquesta de Aldemaro Romero─, la obra de Juan Bruno Tarraza (Caibarién, Cuba, 1912) también está íntimamente asociada al cine, especialmente al mexicano que se hizo allá por los años cuarenta y cincuenta.
A lo largo de estas dos décadas varias películas del cine azteca incluyeron canciones de su composición; en otras, los arreglos musicales fueron suyos, mientras que en algunas más apareció, sentado al piano, solo, tocándolo magistralmente, o en compañía de Felo Bergaza (1916-1969), otro pianista cubano fuera de serie, también compositor, con quien durante varios años formó un dueto formidable.
Tarraza estudió trompeta y piano en su ciudad natal desde los diez años. A inicios de la década de los cuarenta se trasladó a La Habana. Muy jovencito aún, su foto ya aparecía en la portada de la revista Radiomanía, en la que se le presentaba como director de la orquesta Piedra, de la Corte Suprema del Arte del Circuito CMQ. Poco después, sin embargo, se embarcó hacia México, allí se vinculó a Toña la Negra hasta convertirse en pianista acompañante de la famosa cancionera.

Por entonces el cine tenía gran auge y era una de las vías más efectivas para establecer figuras. Los compositores se beneficiaban de esta coyuntura, pues sus canciones, intercaladas aquí y allá, también formaban parte de la trama. De esta suerte, Palabras de mujer (1945) fue la primera cinta mexicana en registrar la música de Tarraza; se escuchan en ella sus canciones "Besar" y "Qué pasó, Merced". En ese mismo año, en el siguiente y en 1949, "La rumbantela", otra de sus composiciones, formó parte de la banda sonora de Pervertida, Humo en los ojos y La venenosa. En cada puerto un amor, de 1948, fue otra película con música suya.
"Soy feliz", es uno de sus boleros más conocidos. Lo popularizó María Victoria, una intérprete que deliberadamente, como parte de su estilo, cantaba muy despacito, se desplazaba sensual y lentamente, y ofrecía una entonación particular cuando expresaba: «Es que estoy taaan enamorada / como nunca lo había estado, / en mi corazón hay fiesta, / soy dichosa, soy feliz…». La frase, entresacada del texto del bolero, tituló en 1954 un filme dirigido por Jaime Salvador (Estoy taaan enamorada) protagonizado por la propia cancionera y Crox Alvarado.
Dos años después, todavía en la preferencia del público, "Soy feliz" volvió a escucharse junto a otros boleros y canciones, en Cómicos de la lengua, de Fernando Cortés, con Resortes como intérprete principal.
En una secuencia de La sospechosa (1954), Silvia Pinal baila y se desenvuelve con mucha gracia, habilidad que explotó en otras películas, antes de su rotundo éxito en Viridiana. La sospechosa, de Alberto Gout, sin ser una película eminentemente musical, incorporó cuatro composiciones de Tarraza ("Alma libre", "Cariñito cariñito", "Qué bueno" y "Ya son las doce"), quien ya para esa fecha había establecido definitivamente su nombre en México y otras latitudes.
"Rumba abierta", otra de sus composiciones, se dejó sentir en Flor de canela (1957), cinta protagonizada por la rumbera por antonomasia: María Antonieta Pons.
No obstante el paso de los años, la producción musical del compositor sigue atrayendo a los cineastas. La fiebre del deseo (1964), coproducción mexicano-puertorriqueña, marcó el debut como realizador del actor español Jorge Mistral, quien además hizo el papel principal de esta cinta. En la misma se escuchan no solo canciones de Rafael Hernández, el gran borinqueño, sino también otras debidas a la inspiración de Tarraza.
Asociado al cine, el compositor también ha funcionado como arreglista. En este sentido trabajó en El pecado de Laura y Yo soy muy macho. En otras películas, el mayor número quizás, llega a nosotros como el gran pianista que siempre ha sido. Así lo recordamos, principalmente en Nocturno de amor, Ventarrón, La sin ventura y Mi novio es un salvaje, junto a Miroslava, María Antonieta Pons, David Silva y otras destacadas figuras del cine mexicano de entonces.
Asimismo, cual sustanciosa mitad del binomio integrado junto con Felo Bergaza, ahí está en Locura musical, Locos por la televisión y Flor de canela, tres títulos de los años cincuenta en los que ambos demuestran no solo su maestría al tocar el piano, sino también el carisma que los distinguió como figuras del mundo del espectáculo.
Juan Bruno Tarraza falleció el 23 de mayo de 2001, en la Ciudad de México.
De Juan Bruno Tarraza es este danzón del cual toma el nombre la película Ventarrón, rodada en 1949, y donde se aprecia la excelente interpretación al piano de este destacado músico cubano: