
Fue un pianista magistral, excelentísimo director de orquestas y bandas militares, pródigo compositor; pedagogo, creador de obras didácticas de contenido teórico, crítico musical, periodista, patriota y mambí. José Marín Varona se destacó en todo donde puso su mano bendecida; sin embargo, un el olvido abraza a esta figura de la cultura y la música cubana.
Hoy debemos reivindicar a quien José White escribió: “Puede usted vanagloriarse de haber producido una obra maestra…”
Como compositor, Marín Varona abordó disímiles géneros, escribió partituras para canto y piano, banda, zarzuelas y operetas. Compuso, con fines didácticos, un álbum infantil. Cultivó desde el alegre pasacalle, de origen español, la melancólica canción cubana, hasta la obertura militar para gran banda, aunque los cantos populares de nuestra tierra le concedieron sus mayores éxitos. Legó bellísimas páginas criollas, colmadas de pasión y delicadeza. Fue de los pioneros en relacionar los elementos propios de la música popular y la de concierto.
Marín Varona fundó la revista Cuba Musical, en 1903; y la sección de música de la Academia Nacional de Artes y Letras en 1910. Sus crónicas y reseñas cubrieron con fidelidad el ambiente musical habanero de los primeros años del siglo XX. Durante su exilio en Cayo Hueso, Estados Unidos, perseguido por el Gobierno español, colaboró con varias publicaciones a través del periodismo y la crítica de música.
Al inaugurarse la República, fundó y dirigió hasta su muerte la Banda del Estado Mayor del Ejército, que interpretaba la versión del Himno Nacional, también instrumentada por él. En 1905, creó la Banda del Cuerpo de Artillería, por lo que se reconoce como el iniciador de las bandas militares en Cuba como nación independiente.
El mundo conoció y reconoció los valores de la música cubana gracias a la consagración de este genio humilde quien recibió lauros en la Exposición Universal de París en 1900 y en 1911, en la de Búfalo, Estados Unidos, en 1901; en Missouri, en 1904; y la condecoración por servicios prestados al arte musical, otorgado por L'Académie du Progrès de París en 1912, meses antes de su deceso.
José Marín Varona nació el 10 de marzo de 1859 en Camagüey y falleció en la capital cubana el 17 de septiembre de 1912.
Poca o nula nos parece la difusión de sus composiciones y quizás explica el olvido que sufre el insigne camagüeyano en la actualidad. Cuando muchas de sus partituras se han perdido en el tiempo, las que aún se conservan deben ser divulgadas para que desaparezca el silencio en torno a su figura y lo ilumine la luz que su nombre merece.