Grupo Moncada en concierto
¿Quieres escuchar música diferente y muy especial?, me preguntó, con los ojos brillantes, Tania Maceda, mi fuente informativa de Artex, la Empresa de Promociones Artísticas y Literarias de Cuba. Por supuesto que sí, le contesté.
Segura del impacto jubiloso de su noticia y con gran pompa me espetó: «Todos los sábados, de 5 de la tarde a 10 de la noche, en el Bule Bar 66 (Bulevar de San Rafael, entre Prado y Consulado), los amantes de los textos enrevesados o aparentemente muy simples; pero sugerentes y sugestivos pueden divertirse, bailar y reflexionar con Moncada».
Mi mente, a la velocidad supersónica en que suelen viajar los pensamientos me transportó al 7 de octubre de 1972. Aquellos ocho jóvenes, que por entonces se reunieron en la Universidad de La Habana, soñaban con expresar en textos musicalizados los sentimientos de su generación, con la certeza de que la música era también un arma importante para las transformaciones necesarias para seguir haciendo revolución.
Por eso Melba Hernández, Heroína de la Revolución Cubana, los bautizó Moncada y ellos accedieron en honor a los jóvenes héroes de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953.
Como la Generación del Centenario, aquellos músicos principiantes tuvieron sus batallas. Era la época cuando la radio y la televisión todavía dudaban en difundir; o no difundían en lo absoluto la Nueva Trova, pero eso no era un problema. Bastaba con reunirse en la Casa de la FEU, tocar en los festivales de aficionados, en los campamentos cañeros y las escuelas en el campo. Todo ello sin cobrar un centavo, porque el dinero entonces tampoco era tan importante.
Su música era única, mezclaron instrumentos como la quena, el charango o el cuatro, que reproducían sonidos típicos de Perú, Chile, Venezuela…, pasando por los clásicos “tumbaos” del son cubano, con guitarra, flauta, contrabajo y bongó, y agregando poco a poco todo aquello que apuntara hacia la más atrevida experimentación sonora, el grupo comenzó a dar sus primeros pasos musicales.
A golpe de tesón vinieron los primeros éxitos: “La canción del Moncada”, “El pasito de la bibijagua”, “Chamamé a Cuba”… Música en revolución, más para oír y meditar, aunque alguno que otro tirara su pasillo: un proceso nuevo en la Isla del baile.
Comenzaron también las primeras giras internacionales: Por los 5 continentes incluido Estados Unidos en 1979, con riesgos y amenazas de bombas. Porque Moncada fue el primer grupo cubano en girar por ciudades estadounidenses después del 59.
Pasó el tiempo… se cortaron los cabellos. Los 90, la caída del campo socialista y la desaparición de la URSS trajeron una época de crisis y de bruscos cambios en Cuba. Pero Moncada no cambió de nombre, ni plegó banderas, ni acalló su voz.
Hoy la agrupación tiene una nueva voz líder, Duani Ramos Álvarez, Premio de la Popularidad de Sonando en Cuba en su segunda temporada. Le ha aportado una nueva originalidad para que Moncada siga descollando por su sentido de nuevos ritmos, mezcla de sonoridades y transformación.
El chico sencillo de la sonrisa tierna declaró: «Me siento muy orgulloso de pertenecer a una agrupación que movilizó a mis padres y que ahora todavía moviliza a nuestra juventud. Moncada llegó en el momento preciso de mi carrera y voy a defender su historia».