No se sabe con exactitud, por cual vía le llegó a Gonzalo Ascencio Hernández Kesel el apodo de Tío Tom. Se supone ─con mucha razón─ que fue una extrapolación de la novela ¨La cabaña del Tío Tom¨, novela escrita por Harriet Beecher Stowe y publicada en 1851.
La herencia no debió llegarle por la lectura de ese clásico de la literatura norteamericana, porque en la primera mitad del siglo XIX y en el segmento social en que inserto Gonzalo Ascencio, no era común ese hábito.
En ese contexto histórico y social, era más factible que las novelas de renombre se conocieran por sus versiones radiales o cinematográficas.
Gonzalo Ascencio. Foto tomada de Internet
Lo cierto es que Gonzalo Ascencio no fue esclavo, ni siquiera un individuo que comulgó con la mansedumbre, antes bien, fue un hombre que manifestó un amplio rechazo por la discriminación racial y clasista y expresó sus ansias de emancipación social y política.
Este habanero que nació el 5 de abril de 1919, canalizó el rechazo a la sociedad que le tocó vivir a través de la música, especialmente la rumba y una de sus variantes fundamentales: el guaguancó.
Su matrimonio con este género musical comenzó temprano, pues nació en el solar El Modelo, del populoso barrio de Cayo Hueso. En ese ambiente la rumba no podía faltar y era tan necesaria como el alimento e incluso, más abundante que él.
Se cuenta que sus inicios como autor de rumba datan de 1934. No resulta fácil precisarlo, ni citar el título de la primera de ella, porque en las rumbas de solar se tocaba y cantaba espontáneamente y era usual improvisar, aunque se afirma que ‟Yo cambio palo con cualquiera‟, fue la primera de ellas.
Conocidos cultores de la rumba aseguran que no había mejor compositor de guaguancó que Tío Tom, a cuya inspiración se deben cientos de piezas.
Según el musicólogo Leonardo Acosta ─Premio Nacional de Literatura 2007 y Premio Nacional de Música 2014─ «La producción de Gonzalo Ascencio es tan copiosa […] que ni él mismo recuerda toda su obra, por demás tan variada en su temática y atmósfera».
Las musas de este creador popular fueron las experiencias que atesoró en vivencias marcadas por el estigma racial, la explotación laboral, la hambruna y la miseria, así como los resabios sociales.
Esas fueron sus verdaderas motivaciones y de ellas están impregnadas sus composiciones. Singular es el tratamiento que le dio a temas como el de la «guapería» o el «machismo», en los que el autor supo combinar sabiamente la violencia, la ironía y la cubanía.
Un ejemplo de cómo abordó el tema de la discriminación racial, fue su guaguancó ‟A la fiesta de los caramelos no pueden ir los bombones‟.
El tema de la cubanía fue recurrente en las rumbas del Tío Tom, muchas veces enfocado desde el ángulo del carácter alegre y fiestero del cubano, como hizo en ‟Los cubanos son rareza‟.
La política no estuvo ausente de las inspiraciones del autor de “Consuélate como yo”. En su catálogo aparecen títulos como “Tierra brava”, “Éste es mi país” “Camilo Cienfuegos” , “Viva Fidel”, “La Reforma va”, “Quita la mano, americano” “Siempre es 26” y “Que canten los bandoneones, que ha nacido el Che Guevara”, por citar algunos ejemplos .
Es lícito asegurar que no existió tema de preocupación popular que no encontrará su expresión musical en la obra de este excepcional artista.
EN VIDEO: Senén Suárez y su conjunto interpretan “Consuélate como yo”, de la autoría de Gonzalo Ascencio: