
El 22 de octubre de 1992 el pueblo de Cuba conoció que ese día falleció en la capital cubana Emiliano Salvador, el admirado pianista y compositor oriundo de Puerto Padre, quien ingresó directamente en la leyenda de la música afrocubana y el jazz latino.
Había nacido este genial músico 41 años antes, el 19 de agosto de 1951, en la bella y pintoresca ciudad de Puerto Padre, a orillas del mar, y allí se amamantó de la sabia esencial de cubanía que siempre lo acompañó.
Estudió percusión y piano en la Escuela Nacional de Arte y completó estudios posteriormente con afamados maestros. Integró el Grupo de Experimentación Sonoradel ICAIC; fue pianista y arreglista del grupo de Pablo Milanés y acompañó a afamados músicos como Silvio Rodríguez, Chico Buarque y otros.
Luego fundó y dirigió su propio grupo, con el que logró un estilo inconfundible y propio a partir de una singular fusión de las raíces afrocubanas, el jazz, la música brasileña, el piano clásico y romántico. Especial influencia ejercieron en su obra los más destacados pianistas norteamericanos, resaltando Thelonious Monk y Cecil Taylor, entre los más grandes ejecutores de la época.
Desde la temprana edad de once años interpretó lo más selecto de los ritmos cubanos en la orquesta de su padre, donde además del piano incursionó en la percusión y el acordeón, lo que dejó en él un sello inconfundible. Ello, y el hecho de estudiar percusión en la Escuela Nacional de Arte, además de su excepcional sentido rítmico, lo convirtió en uno de los mejores bateristas de jazz de Cuba.
Emiliano Salvador fue uno de los pianistas más admirados e influyentes del jazz afro latino, convirtiéndose en objeto de culto por músicos cubanos y norteamericanos.
Al morir dejó un legado trascendental y profundo que crece con los años.
En el siguiente video, "Angélica", una de las obras más conocidas de Emiliano Salvador: