
El alma del artista puede deambular por cualquier parte, cuando tiene el océano por sepultura. Así ocurre con Lázaro Serrano Mérida, trabajador de Cubana de Aviación, pero, además, un popular compositor musical cubano en las décadas del 60 y 70 en Cuba.
Los restos mortales de Serrano Mérida, conocido en el ambiente artístico nacional con el seudónimo de Chany Chelacy, fueron a parar a la inmensidad del mar, consecuencia del cobarde atentado perpetrado contra un avión civil de Cuba en pleno vuelo por la mafia de Miami, en Barbados, que costó la vida a más de 70 personas.
Cuentan que este hombre era un ser conversador, jovial, bailador, amigo y muy humano con quien tenía la oportunidad de compartir. A sus amigos les gustaba escucharle las anécdotas de sus viajes por el mundo, como España, país que le ganó el corazón y donde pudo establecer relaciones con músicos como Antonio Machín, quien cantó una de sus composiciones: "Compay feliz".
Inspirado compositor y amante del movimiento filin ―que haría las delicias de los cubanos durante los años sesenta y setenta del pasado siglo― unió su vida sentimental a la de una cantora inolvidable del pentagrama cubano, Moraima Secada, para integrar un binomio artístico que popularizó memorables textos cancionísticos que ya hoy son parte del repertorio de esa tendencia musical.
Este «compositor de pasiones», como le llamaron en alguna ocasión, es el autor de otras hermosas inspiraciones, como: "Adentro", "Llégame a todas horas", "Lo que ayer sentí", "Vivía por ti", "Depende de ti", "Rompiendo" y "Decídete hoy"; estos dos últimos entre sus títulos más populares.
Afirman algunos especialistas que Chelacy, estaba en el momento cumbre de su creación artística cuando fue interrumpida su vida a manos de terroristas que hicieron volar en pleno vuelo el avión donde viajaba como sobrecargo, el 6 de octubre de 1976.
En el siguiente video, realizado por la televisión española en 1975, Antonio Machín interpreta "Compay feliz", de Chany Chelacy: