
¿Quién duda de la genialidad de Benny Moré que con su voz y estilo para la música sigue asombrando al mundo?
Los increíbles méritos de este cubano que nació hace exactamente cien años en la cienfueguera ciudad de Santa Isabel de las Lajas son reconocidos por sus coterráneos, que mediante diferentes facetas lo reverencian.
Así ocurre con Raúl Gómez, escultor empírico que desde su taller en el municipio capitalino de Marianao forja maravillas y una de ellas se inaugura este 24 de agosto, en ocasión del centenario del bien llamado Bárbaro del ritmo.
Desde su humildad de hombre trabajador accedió a dialogar con la Emisora de la Música Cubana para revelar algunos detalles de su obra más reciente y que a partir del próximo sábado engalanará uno de los sitios emblemáticos de los bailadores de esta Isla: La Tropical de La Habana.
Raúl, sabemos de la pasión que lo mueve a realizar cada pieza, ¿cómo surgió esta idea?
Usted puede decir que soy un chapista común y corriente, pero que siempre encuentro tiempo libre para hacer otros objetos que me llenan de espiritualidad. Fue la imagen de Charles Chaplin la primera que hice en alambre y unos amigos con un proyecto sobre Benny Moré en la ciudad villaclareña de Sagua La Grande, me embullaron a hacer algo para ellos. Este fue el comienzo, pero la vida me demostró que lo mío no era trabajar con alambre, sino con chapa prieta.
En este caso, ¿cómo describimos el trabajo que ahora podremos disfrutar?
Bueno, le puedo decir que es un objeto completamente nuevo porque ya he tratado otros detalles del reconocido músico criollo. Se trata de una alegoría a su famoso paso de baile, porque su celebridad no solo tiene que ver con sus temas sonoros. Para quienes lo vieron en la escena, como yo, es inolvidable su modo de moverse, marcando el ritmo que interpretaba con su Banda Gigante. Precisamente es esa imagen icónica la que quise reflejar.
¿Qué peculiaridades tiene la obra?
Para esta ocasión pensé en una pieza de 1,20 de alto por 95 centímetros de ancho. Luego de terminar la labor en bruto, realizada a mano, golpeado a martillazos, soldando y doblando la chapa. Yo tengo habilidad porque ese es mi oficio desde hace años, pero para estas esculturas debo hacer plantillas y calcular en la computadora cómo quedarán. Hay algunas que son enormes como la de tamaño natural que hice en mis inicios en el dos mil once. Otras son mínimas de menos de 40 centímetros. Muchas cosas influyen en el tiempo que me toma el acabado. Para el que nos ocupa solo necesité un mes.
¿Esta imagen tendrá algún otro detalle que la distinga?
Mire, decidí darle un barniz mate en negro, porque este tipo de trabajo en metal no debe colorearse. La corrosión natural es un proceso que enriquece el terminado y el tiempo debe incrementar la imagen visual. Para colocarlo en el sitio, lo anclaré donde quedará empotrado para que cubanos y extranjeros que llegan al Palacio de los bailadores de Cuba, tengan una perenne inspiración.
Raúl, usted ha tenido múltiples exposiciones, pero, sin dudas, cuando se revele su próxima obra, crecerá su prestigio.
Eso no lo sé. Lo que puede estar segura es que me siento muy contento de haberlo logrado. Sea como sea, no obstante todo el trabajo que hago diario en mi oficio de chapista, seguiré esta línea de piezas para hacer esculturas de este músico cubano genial que sigue siendo Benny Moré.
Agradecemos a Raúl Gómez por su entrevista para Radio Cadena Habana y por su arte que engrandece la cultura nacional.