
Entre esas leyendas populares insólitas que abundan en esta isla de lo real maravilloso, sobresale un funeral que devino en fiesta y dejó para la posteridad un número musical que le dio la vuelta al mundo y un cuadro del pintor cubano Mario Carreño.
En el pequeño pueblo de Isabela de Sagua, vivió un negro de cabeza blanca en canas a quien nunca, a pesar de las tribulaciones de esta vida, lo abandonó la alegría. Se le llamaba Papá Montero y tenía fama de libertino. Gustaba de bailar la rumba haciéndose acompañar de lindas mulatas que iban con él a todas sus parrandas. Los amigos que sabían lo bailador y rumbero que era Papá Montero lo invitaban continuamente a alguna fiesta o barullo.
Cuentan que fue asesinado en un carnaval ¿dónde si no? Pero este jubiloso personaje no podía abandonar la vida por la puerta sombría que atravesamos los mortales comunes y corrientes. Al fulano se le ocurrió pedir un funeral con música y toque de tambores en vez de lágrimas.
El cancionero folclórico de los años 40 describe el singular sepelio en una composición de Eliseo Grenet de quien se dice era su medio hermano. En su montúnico estribillo decía: ¡A velar a Papá Montero...
En el preciso instante en que se iniciaba la canción, la viuda, que hasta ese momento lucía atribulada, se acercó al féretro de madera y la interrumpió con un grito de ¡canalla rumbero!, lo que entre toques de tambor y voces a capela devino en la tonada: A velar a Papá Montero zumba, ¡canalla rumbero!
La última voluntad del difunto fue cumplida con creces; sus amigos repicaban en el ataúd a modo de tambor para acompañar la melodía, un tumulto bailaba, cantaba… y corría el aguardiente, mientras las beatas del pueblo se persignaban indignadas.
No se hasta donde el tiempo y la manía de exagerar del cubano hayan distorsionado este evento, lo cierto es que nos quedó la canción como prueba irrefutable del festivo funeral, y el cuadro que el pintor Mario Carreño exhibió en el año 1949. Nicolás Guillén lo inmortalizó en uno de sus versos: Sólo dos velas están quemando / un poco de sombra; / para tu pequeña muerte / con esas dos velas sobra.
En video: Septeto Habanero interpreta "Papá Montero"